Liana Milanés: (…) intento ser lo más sincera posible

Con lo de artista se nace, eso dicen los cubanos cuando quieren resaltar el talento de uno de los nuestros en la música u otra manifestación. Una mujer entre lo actual de las tendencias y el sabor cubano, que decidió iniciar su carrera como solista después de cantar en la agrupación Caribe Girls, sería una buena descripción para introducir una entrevista a Liana Milanés.

Sin embargo, de ella hay mucho más que contar. La mezcla de géneros como el feeling cubano de los años 60, el R & B, el afro bit, el pop latino, junto a ritmos populares y afrocubanos distinguen la melodía que Liana le impregna a sus temas.

¿Qué sello tiene Liana Milanés como artista?

“Si hay algo que me distingue de otros artistas es que escribo mi propia música, estoy involucrada en el trabajo de la producción e inevitablemente es un discurso mío y quizás tenga punto de encuentro con géneros de otros artistas, pero el trabajo viene de mí, supongo que es algo bastante único”.

Como artista independiente, todavía no puede determinar cuáles son las características que deben estar siempre presentes en sus producciones audiovisuales, pues cuando se trabaja con el propio esfuerzo lo fundamental resulta la calidad, la energía en el proceso y las ideas nuevas que estén por llegar.

¿Cuánta significación presenta un clip para el posicionamiento de una canción?

“Pienso que el clip es un complemento fundamental para la música de estos tiempos. En mi caso, el video de una canción que estrené hace algunos meses, mucha gente que lo vio pensó que era un tema nuevo y lo descubrió gracias al clip, porque lo visual facilita que las personas conecten más rápido. Hay artistas internacionales con carreras grandísimas que quizás no lo necesiten, y así y todo casi siempre tienen el respaldo visual de sus canciones”.

Para Liana Milanés el protagonismo de la mujer cubana en los videoclips debe ser valorado como un elemento artístico de importancia: “Las mujeres cubanas somos hermosas y estoy siempre de acuerdo con que se explote toda la belleza que tenemos para mostrar siempre que sea un trabajo artístico y no se cosifique”.

También como mujer, la joven artista ha dejado en sus letras sensaciones tan personales y a la vez correspondientes a muchas féminas en diferentes etapas de sus vidas. Un ejemplo representa “Sola”, un clip sencillo que consta de una única locación para escenificar la letra, y donde ocurre una transición del día a la noche. Sin más distracción que algunas manos con disimiles interpretaciones, y algunos efectos visuales sutiles, el video deja la mayor importancia a Liana como protagonista y a la letra del tema.

Sobre la composición del mismo Liana nos comenta: “Cuando escribí “Sola” no me basé en un evento específico sino en un estado de ánimo que a veces es recurrente. No siempre estoy con todo el brillo, hay días en los que no estoy en esos momentos de esplendor. “Sola” habla un poco de esto, los momentos en los que uno se sienta a pensar realmente, a reflexionar sobre lo que está pasando que no estás al cien”.

La canción forma parte del EP (reproducción extendida) que lleva por nombre “Cuando llego a casa”, el cual recoge letras personales que surgen de instantes íntimos en el que la creación no se cohíbe, porque, como la misma Liana expresa “Con mi música intento ser lo más sincera posible”.

¿Dónde se filma el videoclip?

“El clip se filmó detrás del Parque Lenin, en una presa y me quedé encantada con esta locación. Le había pedido a Felito que hiciéramos paisajes, quería que se viera como esta libertad. Cuando empecé a hacer mis primeros videoclips estábamos en medio de la pandemia y era obligatorio que estuviéramos dentro de un local. Sentía que esta canción necesitaba este aire, paisaje, para hacer un poco de contraste con todo lo que está pasando con la letra”.

En YouTube se lee “Cuando terminé de escribir esta canción sentí que había logrado caminar libremente sobre ella, como quien se despoja de una carga pesada y respira … tuve la misma sensación con el resultado del video”.

Felo constituye el director, la mano derecha en los clips de Liana Milanés, quien lo considera parte de su equipo y con el cual asegura que trabaja cómodamente, pues le tiene mucha confianza. Fue el propio Felo quien presentó a Liana y Jotabarrioz, alianza de la que nació “Miel”.

“Felo me mostró su música y me enseñó un poco del trabajo que había estado haciendo hasta ese momento, a mí me gustó mucho y nos conocimos y enseguida conectamos. Fue muy rápido, en cuestión de días ya estábamos escribiendo la canción y todo fluyó súper bonito”, expresa Liana sobre su encuentro con Jota.

El videoclip de “Miel” cuenta con más de 25 mil visualizaciones y resultó la primera colaboración que tuvo la artista. A esa se le sumaron otras con  cantantes como Magui Blue y el español Lex, a quien se unió para interpretar el tema “Lo que tú tienes”, incluido en el disco Española Way I.

Inmersa en la música y el mensaje que desea llevarle a su público, Liana Milanés continúa haciendo suya la inspiración de una forma natural y cubana, con un lenguaje transparente que se desdobla según el género y la sensación que amerite las letras de sus canciones.

Videoclip El hipopótamo: un jardín de infantes

Entrevista con Leandro de la Rosa, realizador del clip El hipopótamo de Buena Fe.

El videoclip El hipopótamo, de la agrupación Buena Fe, apuesta por la alegría y el humor para responder una pregunta que puede resultar embarazosa para los adultos ¿Cómo explicarle a un niño el tema de las relaciones sexuales entre sus padres? Dirigido por el realizador Leandro de la Rosa, el video toma del surrealismo, un estilo que Leandro prefiere como cuenta en la entrevista Videoclip “Café”: una deuda entre Buena Fe y yo y ahora lo utiliza para representar situaciones desde el juego y el ingenio infantil.

En este clip resulta meritorio el rol de los niños en la historia. Al respecto, Leandro nos cuenta: “el trabajo con ellos siempre ha sido una forma bastante recurrente en mi quehacer. Incluso, desde que estudiaba en la Facultad de Medios Audiovisuales (FAMCA) mis cortometrajes de uno y tres minutos fueron con niños, íntegramente. Recuerdo el corto “Descendencia” que fue mi primera experiencia con 50 o 60 pequeños y el segundo corto el protagonista era un niño. A partir de ahí siempre los incorporo en mis videos y cortometrajes Por eso, no me sorprende el trabajo con ellos”.

“Cuando Israel me presentó el tema y me contó de dónde había surgido, las primeras dos imágenes que me vinieron a la cabeza fueron: dos personas levitando, como en “El lado oscuro del corazón”, de Eliseo Subiela y la otra imagen fue llenar un cuarto de niños”.

“¿Te imaginas que el cuarto se inunde de ellos, que ya no haya intimidad, que de pronto se te vuelva un jardín de infantes en un momento tan crucial de una relación? A partir de ahí, seguí adelante con la idea de los niños. Empecé a buscar ayuda con amigos. Tengo relaciones bastante cercanas con La Colmenita porque fui parte de ella, con el Coro Lucecita, con Carmen Rosa, la directora del coro, porque mi hija forma parte de él y además, quería que estuviera el coro que grabó la canción. Cuando me di cuenta tenía en el set cincuenta, sesenta niños o un poco más.”

Este es un video en el que participan muchas personas. Ante la pregunta de cuáles fueron las estrategias que utilizó el realizador para que grabar no se convirtiera en un caos y por el contrario, el clip lograra transmitir tanta diversión, el director comenta: “No me planteo una estrategia fija con cada video, me enfrento a cada rodaje de manera diferente. Todo era muy atípico, nunca creé un máster como siempre hacemos, sino que inserté a los músicos dentro de la historia. Eso me divierte muchísimo”.

“La estrategia mayor es hacer la tarea. Eso me lo decía mucho Fernando Pérez, quien fue mi tutor de tesis. Aunque sea una escena compleja donde no te sientas seguro de algo o del propio resultado, prepararte desde antes del rodaje para lo que pueda presentarse y enfrentarlo como puedas, es lo principal. Para mí, eso es fundamental: tener cada plano listo, visualizado, saber los ritmos de rodaje, conocer de qué escenas o momentos puedo prescindir y cuáles no. Y lo otro que está a nuestro favor es que son equipos que llevamos mucho tiempo trabajando juntos y todo fluye de manera natural”.

“También con los años he aprendido a delegar, sobre todo en las personas adecuadas, rodearte de personas talentosas. En este caso, Bryan González que es un maravilloso fotógrafo; Osmara Alberteris, que lleva muchos años trabajando conmigo; Rei (Reisel Romero) en la producción y lo principal: los actores, sin esos actores extraordinarios que tuve delante no hubiera salido; Diana Rosa Ramos, que además es mi esposa; Yunior Bergara, mi amigo del alma y los niños Alma Ramos y Dieguito (Diego Martínez) que es parte del coro Lucecita.”

Sobre las características del rodaje Leandro de la Rosa lo resume así “Al principio fue un rodaje bastante caótico porque se me rompió el megáfono antes de llegar al lugar de filmación -imagínate con tantos niños en el set-, sin megáfono casi que pierdes la voz. Enfrentarme a tantos pequeños fue muy complejo porque, aunque son súper disciplinados, ellos desconocen las dinámicas e interioridades de un rodaje y ya llega un momento que empiezan a inquietarse”.

“Pero a pesar de todo fue muy bien llevado, muy familiar donde nuevamente Israel me da la oportunidad de enfrentarme a un rodaje con total libertad creativa de mi parte, sin imposiciones y eso siempre lo agradezco. La pasé muy bien, me gusta mucho el video y sé que a otras personas también les gustó porque es un tema cercano a muchos. La pasamos súper bien durante el proceso”.

“Al final, estoy muy feliz de hacer este video, de trabajar con los niños porque le dan mucha vida al clip. Me divertí muchísimo y cuando empezó el rodaje con los infantes me sentí muy relajado. Los inserté en una dinámica de diversión total, bailamos y disfrutamos juntos. Realmente, fue un video muy alocado”.

Tony Arroyo, rostro fundacional del Proyecto Lucas

Breve entrevista al actor y comunicador Tony Arroyo, primer rostro que condujo a Lucas a la preferencia del televidente.

Tony Arroyo suele hacer el tiempo, -aunque no lo tenga- cuando se trata de Lucas. Una de esas experiencias que, dada su singularidad, han marcado un antes y un después en su trayectoria artística.

Llegó al espacio de manera inesperada, y muchas veces de la misma forma tiene que abordarlo, tal vez porque es de esas vivencias que nunca se apagan, aun cuando sean otros los rumbos personales y profesionales tomados. Lo cierto es que Tony Arroyo sentó una manera de asumir el hecho artístico que, a la manera de Lucas, no tiene posibles comparaciones.

Su espontánea y natural forma de conducirse, premisa esencial desde la idea original de Orlando Cruzata, sentó las bases de lo permanece aun como recurso comunicacional: la sátira, la burla en su justa dimensión para desacralizar maneras establecidas y crear, así, un decir-hacer propios.

Lucas celebra sus primeros 26 años, y en estos momentos en que el espacio muestra en cada salida al aire momentos especiales, a partir de la singular edición que su director le concede, qué bueno compartir la experiencia de Arroyo, para quien el tiempo junto a Lucas es siempre memorable.

¿Cómo defines a  Lucas?

“Lucas fue algo pequeño y único que caló muy bien hace 26 años porque rompió esquemas. Trajo a la televisión el video clip cubano, y la conducción fue por otros derroteros; se salió de lo trillado, algo que todavía se agradece.”

¿Cuánto dejó en el actor y presentador que eres hoy?

“Nunca había hecho algo en primicias, un programa pensado para mí. Orlandito se me acercó un día en la entrada de la televisión (por la calle M); yo estaba sentado en la escalera y me contó lo que quería y me pareció súper, porque se saltaba lo establecido. Hicimos muy buena comunión, ninguno de los dos puso el ego a pelear sino a construir algo único y lo logramos.”

El videoclip cubano ha logrado un sitio importante dentro de la cultura de esta isla. ¿Dónde está a tu juicio el mayor acierto de su crecimiento?”

“A mi juicio Lucas es el videoclip cubano; el canal Clave le debe a Lucas su existencia y todos los sucedáneos que pululan por nuestra televisión . ¿Quieres algo más fuerte que todos te copien?

Desde tu experiencia, ¿qué le puedes decir a este Lucas de 2023?

“Muy sencillo. Lucas, sigue creciendo, no te detengas. Orlandito, cuídate mucho que al que más le interesa este proyecto es a ti. Ojalá tengas algún buen aprendiz de tus locuras que pueda llevarlas a cabo cuando por cualquier circunstancia no estés (Dios no lo quiera)”.

Mi suerte… del fonograma al video clip

Presentado en Lucas, el video clip Mi suerte, que da título al primer fonograma del dúo Iris.

El dúo Iris -Javier López y Dayamí Pérez- entraron por la puerta ancha del universo fonográfico con una propuesta que, tal y como su nombre lo indica, constituye una mirada aguda, sosegada y agradecida de lo que ha sido, hasta hoy, su tránsito por los ámbitos de la música y los sentimientos.

El amor, como eje temático, hilvana los trece temas que componen el álbum licenciado por la EGREM, y justamente la composición homónima, corrió con la suerte de ser llevada al audiovisual de la mano de Leandro de la Rosa: experto creador con especial sensibilidad para moverse entre los más diversos entramados de las emociones.

Este video, por tanto, no es la excepción. Para beneplácito de los seguidores de la propuesta estético-musical de los intérpretes, como de los que por primera vez se acercan a ella, resulta recorrer junto a estas jóvenes voces momentos puntuales de sus vidas. Todo a través de la atinada selección de imágenes, la cuidadosa fotografía y el meticuloso trabajo de montaje del cual lo cronológico adquiere dimensiones muy especiales.

Más de una década los ha mantenido unidos por la canción la cual es parte importante de sus vidas. El tiempo ha dado muestras del talento y sensibilidad para encarnar la canción contemporánea desde el acople armónico y la sencillez humana de ambos; rasgo que denota y defiende el audiovisual. Las imágenes, muchas de ellas rescatadas de archivo, juegan con las actuales, a modo de conformar un ciclo vital: ese momento de la adolescencia y primera juventud, donde los sueños en la Escuela Nacional de Arte construyeron el asidero primero e imprescindible para seguir andando.

No por casualidad a nivel de concepto, las imágenes iniciales que aparecen en el video de sus presentaciones, coinciden al decir de los intérpretes, con esa primera presentación en público ante sus compañeros de estudio; ellos fueron la primera y más importante inspiración para que el dúo Iris se convirtiera en lo que es hoy. Otros escenarios, de igual manera, completan ese diálogo introspectivo con la realidad, de ahí que la permanencia debajo de la ceiba se identifica con esa relación mágica establecida para componer en aquellos tiempos fundacionales.

La recurrente presencia de los protagonistas en el río, como elemento simbólico-discursivo, mucho se aviene al recuento enfático en esa etapa de inocencia juvenil donde todo es pasión. De la misma manera, el mantenerse vivaces, activos en el correr de sus aguas, además de la felicidad que emana de la juventud replantea la decisión tomada de formar parte consiente de esa naturaleza viva con la que tanto hacen conectar su obra. No olvidar que sustantivos como agua, lluvia, manantial, sol, vida son constantes manifiestas— de manera explícita o no— en su cosmovisión creativa.

Espacios como Estudio 22 para la grabación de las escenas interiores en perfecta confluencia con escenarios naturales tales como Monte Barreto, conforman el vínculo tempo-espacial que determina la atmósfera narrativa del videoclip. Una propuesta que por su significación personal, significará un antes y un después en la proyección de estos jóvenes.

Se les preguntaba a Javier y a Dayamí, qué imágenes habían calado más hondo al ver el producto final, y no dudaron en responder que aquellas primeras en la ENA. Especialmente Dayamí las calificaba “como una  gran película que pasaba delante de sus ojos y se asombraba haber podido experimentar en tan poco tiempo tantas emociones juntas”.

Y ese es justamente el mayor acierto creativo de Leandro de la Rosa, haberlos hecho

revivir desde el énfasis en aquellos lugares comunes, experiencias sencillas, únicas

desde la más absoluta cotidianidad. Afortunadamente muy bien refrendadas desde

una madurez que, aun circunscrita en los pocos años que aun exhiben, están

colmadas de la suerte de poder compartirlas.

Lucas, 26 años: la consagración de un proyecto

El videoclip encontró un lugar protagónico en la televisión cubana hace 26 años, en aquel momento con una proyección futurista para mostrar lo mejor del clip cubano incipiente aún. El espacio tuvo otros nombres como El patio de mi casa es… y Cáscara de mandarina, pero pasa oficialmente a llamarse Lucas en 1997.

Poco a poco, fue creciendo como proyecto cultural y al programa televisivo se sumaron los Premios del mismo nombre, un espacio radial en la emisora Radio Taíno, giras nacionales, una revista impresa, un sitio web y la contraparte en las redes sociales. De esta manera, comenzó a visibilizarse el trabajo de los creadores audiovisuales y los artistas en cada uno de los medios.

Entonces, Lucas ha sido punto de referencia para las estéticas, para la educación del gusto y para la conjunción de la cultura de masas y la de élite desde la apreciación de cada uno de los géneros de la música.

En una reciente entrevista en el programa Hola Habana, el creador de este proyecto Orlando Cruzata se refirió a cuánto ha crecido Lucas en este tiempo: “De unos 30 videos al año que se hacían en 1997, ahora es normal recibir entre 400 y 600 videoclips. Indiscutiblemente, han sido muchas poéticas, muchas formas de hacer, de producir un audiovisual; hemos aprendido de muchas personas y de jóvenes que luego han pasado a la televisión y al cine e incluso viven fuera de Cuba y han llevado eso que aprendieron de forma experimental haciendo sus videoclips en Lucas”.

Y es que para Orlando Cruzata, Lucas ha sido un hijo con todo lo que eso implica: desvelos, miedos, inseguridades, sacrificios pero sobre todo alegrías, sorpresas y retos.

Por la puesta en pantalla de Lucas han pasado disimiles realizadores y profesionales del audiovisual. Rudy Mora, Alejandro Pérez, Santana, Ángel Alderete, Fernando Pérez, X Alfonso, Joseph Ros, Freddy Looms, Yeandro Tamayo, Jose Rojas, Vitiko, Remache Estudio, Roly Peña, incluido el propio Cruzata, son algunos de los nombres más relevantes.

Cada uno de ellos, desde su propia perspectiva y maneras de crear impusieron la calidad como premisa para lograr un excelente producto final; y muchos lograron convertir un clip de 3 minutos y tantos en verdaderas obras de arte.

Por otra parte, están los agentes de Lucas, esos conductores de traje formal y gafas oscuras que hilvanan las entrevistas para encontrar anécdotas y “lo que usted no vio” de la realización de un clip. Para este aniversario 26 llegaron dos nuevas reclutas Elizabeth Cánovas y Rachel Gonzaléz, locutora y bailarina, respectivamente. Junto a ellas hay que resaltar a Tony Arroyo, Edith Massola, Hirán Vega, Ling Chang, Rigoberto Ferrera, Luis Silva, Jorge Bacallao, Miguel Eduardo, Paula Massola, Carolina Fernández, Pedro Pablo Cruz, Pavel Otero, Claudia Álvarez, Carlos Vila y Malaka; otros que encontraron en Lucas también una familia.

Lucas cumple 26 años este 4 de julio y ya prepara los próximos premios; además, para finales del verano realizará la gran fiesta de la popularidad con tres espectáculos del Lucasnómetro, los días 25, 26 y 27 de agosto en el Cine Yara. Es así como logra combinar el ritmo, la madurez y la emoción, sin perder el rumbo ni la juventud que lo caracteriza.  Felicidades a Lucas y a todos los que son y han sido parte.

Hoy como ayer… Gabi regresa a Lucas

La joven intérprete Gabi Herrera, integrante del proyecto Vitrola Cuban mix, versiona el clásico Hoy como ayer de Pedro Vega, recreado por el lente de  Alejandro Pérez.

Este es el cuarto single del proyecto Vitrola Cuban mix que ve la luz. De la mano de Alejandro Pérez, Gabi, protagonista de otro tema emblemático de la música popular cubana, María Caracoles, ahora regresa con esta mirada al bolero que inmortalizara Benny Moré.

Según declaraciones de la propia intérprete en esta pieza— que fuera  grabada muy rápido y en la que ella adicionó toda una línea melódica al original— se sintió más ella, por la letra, el tono y atmósfera intimista que se logró. “Estoy mucho más en mi zona de confort, el tema me permitió sacar un pedazo de mí y dejarlo al desnudo”, refirió la cantante.

Una  vez más el blanco y negro reina como eje conceptual de una propuesta que coquetea, por momentos, con la atmósfera  bohemia de los años cincuenta. La Habana de noche, el uso de un auto de época en la que se mueve una protagonista en traje de noche y tenis, elementos que adornan ese hecho añorado de vivir de un recuerdo que constantemente se hace presente. En esa dualidad lograda a nivel de imagen (esencialmente el vestuario) también se encara la idea de conjugar en un solo tempo (narrativo y de vida) la esencia del texto.

Ese perpetuar el amor en una atmosfera vívida donde no se explicita el ser amado, sí se reafirma la esencia de universalidad de un discurso visual que se alejó de zonas comunes para insertarse en una búsqueda atemporal.

Una protagonista  juega entre lo  sensual y lo tierno; una cámara  busca y logra plasticidad en la aprehensión visual, un texto visual donde la alegoría de transgredir el tiempo se manifiesta a través de una toma bajo el agua, son todos ellos elementos que completan ese tiempo narrativo reiterado que se afirma en ese correr la más absoluta sensación de felicidad.

Entonces, otra vez ese andar pudiera traducirse en una especie de monólogo interior y nuevamente la ciudad aparece como espacio físico y sicológico de la secuencia emocional de la protagonista, develada a través de una cámara equisciente que adquiere alto valor narrativo.

Modo de interpretar y realizar atemperado al pop más contemporáneo para una canción de siempre, y en consonancia un video que interpela al receptor al hacerlo compartir vivencias propias; emociones tan esenciales tanto hoy, como ayer.

Mujeres, madres y artistas: tres en una

La mujer en la música cubana ha sido motivo de inspiración durante muchos años. Sin embargo, más allá de una profesión que requiere de dedicación y tiempo por la demanda que le exige al artista, ella ha aprendido a combinar los grandes amores de su vida.
Acercarnos a quienes con su voz han logrado grandes reconocimientos, a quienes empuñan como arma un micrófono, y en el seno del hogar no hay sonido que les llene más que ese que les dice “mamá”, resulta en estas líneas una excusa para conocer de una tríada perfecta: el ser mujer, madre y artista.


Luna Manzanares
Luna Manzanares, joven cantante cubana con una ya consolidada carrera en el mundo de la música, cursó estudios en el Conservatorio Amadeo Roldán. Su repertorio abarca géneros como el jazz, la trova, el blues, el soul, una fusión de ritmos y sonoridades.
Curiosamente, Luna ha dado voz a las canciones de las telenovelas Bajo el mismo Sol y Tierras de Fuego. Ha colaborado con artistas de Cuba, entre ellos, Haydée Milanés, de cuya banda formó parte por bastante tiempo, Raúl Paz, Adrián Berazaín, Juan Antonio Leyva, y Mauricio Figueiral.
Una de sus más recientes uniones la hizo en el clip del tema “Silencio” con Omara Portuondo, y obtuvo numerosos premios en categorías como Mejor dirección de arte, Mejor dirección y Video del Año en la pasada edición de los Premios Lucas. El video, dirigido por Joseph Ros cuanta con animaciones como el vuelo de una abeja y su desplome al piso y una interpretación magistral de ambas cantantes. Omara constituye una de las figuras que Luna menciona siempre como inspiración para hacer su arte.
Luna, además de ser artista, se convirtió en mamá en el 2020 de una niña llamada Vida, por quien se le ve desbordar amor en cada foto que postea en sus redes sociales. Hace semanas escribía la cantante: “Mi reinita, mi luz, Vida de mi alma. Gracias por hacerme tan feliz, hija mía. Dios te bendiga siempre, la bendición de tu mamá es eterna. Te amooo!!!”
El mensaje estuvo acompañado de emojis de ojos de corazón. Luna Manzanares representa una muestra de equilibrio y entrega a sus pasiones más queridas, la música y su familia.
Omara Portuondo
Con más de 70 años de carrera qué no se ha podido hablar sobre Omara Portuondo. En tiempos donde la visualidad no era una necesidad como en el momento actual, donde lo comercial apenas se asociaba a la música en cuestiones de letras y ritmos, en esos tiempos donde el talento constituía el principal factor para el éxito, Omara comenzó a hacer historia.
La diva del Buena Vista Social Club durante una entrevista sobre su carrera y la maternidad expresó: “La maternidad y la profesión son importantes para las mujeres. No solo las artistas tenemos una vida agitada. Quienes realmente amamos nuestro trabajo y representamos a Cuba debemos ser activos. Cuando no tengo algo que hacer me siento mal, igual que mi amigo Luis Carbonell. Por eso seguiré hasta que sea el final”.
Hoy en día Omara continúa a sus 92 años de edad cantando en escenarios cubanos e internacionales, como su más reciente gira por México. Ya se le aprecia sentada, pero siempre llevándole al público su voz, su música. Ella no está sola, su hijo Ariel Jiménez la acompaña como manager, pues mejor que todo quede en familia.
Como madre no solo ha mostrado ese instinto maternal por él, sino que en el mundo de la música ha acogido en su regazo a jóvenes como Ethiel Faílde, de quien se le ha visto acompañada en numerosos eventos, a quienes ha nutrido con enseñanzas que solo alguien y de su experiencia puede ser capaz de compartir. “La novia del feeling” también es de los ejemplos de la tríada (mujer, madre y artista) que engalanan la cultura cubana de la mejor manera.
Arlenys Rodríguez
Arlenys Rodríguez, es una cantante que nació en la provincia de Pinar del Río, pero desde la edad de 14 años viajó a La Habana donde comenzó a abrirse paso en la música. Su madre María Elena Lazo resulta una de las intérpretes cubanas más famosas de bolero, y sin dudas un referente para su hija, a quien ha apoyado en su trayectoria artística.
Puede que algunos recuerden a Arlenys por ser la voz que acompañaba a la orquesta de José Luis Cortés, NG La Banda, con la cual viajó por todo el mundo obteniendo un gran reconocimiento por parte del público y la crítica. Sin embargo, el tema “No sé qué voy a hacer sin ti” constituye su éxito más sonado en las listas reproducciones, el cual, durante el 2012, estuvo por varias semanas consecutivas en los primeros lugares del Lucasnómetro semanal.


El videoclip de esta canción, dirigido por Manuel Ortega, estuvo nominado en la categoría de Mejor Video Balada en los Premios Lucas de ese año. El audiovisual, con una mezcla de planos en blanco y negro con otros en color, se acopla a la petición de amor que canta Arlenys. Actualmente en YouTube cuenta con un total de más de 320 mil visualizaciones.
Fruto de su relación con el también cantante Emilio Frías “El Niño”, Arlenys es madre de una niña, Emilenys. En un post de la artista en Facebook del 5 de febrero de este año escribía: “Eres mi inspiración hija mía. Sin ti no hay musa, tú y la música son mi razón de vivir. El amor de madre e hija no se compara con nada más”.
Yuly de Havana C
Si hablamos de mujeres cubanas en la música, y que a la vez cumplan con el rol de madres, Yuly (Yuleisis Greenidge), directora de Havana C, representa una de ellas. Cuando nace la agrupación entre los años 2006-2007, Yuly venía con experiencia de Caribe Girls, y decide reunir en un grupo a jóvenes talentosos y egresados de la Escuela Nacional de Arte.
La C en el nombre de la orquesta significa Cuba, así como composición y conexión con el público al que dirigen la música. El colorido y la alegría distinguen los audiovisuales de Havana C, pero sin dudas, la presencia del hijo de Yuly, Ernie De Jaegher, ha sido una constante en todos los clips. En videos como “El que la hace la paga”, Ernie resulta el personaje principal, en aquel entonces veíamos un niño carismático, entusiasta, que actuaba de travieso en el clip dirigido por la dupla de Rudy Mora y Orlando Cruzata.
En una entrevista sobre el más reciente videoclip de Yuly y Havana C, “Dura” junto a Lady Laura, al preguntarle a Yuly por ese elemento que no podía faltarle a sus audiovisuales, esta fue su respuesta: “Mi hijo, mi hijo es el eslabón más importante de mi carrera, es como el amuleto de la suerte, la persona que miro y me siento segura. Hoy estudia música, está en primer año de la Escuela Nacional de Arte, es pianista, y siempre tiene que estar a mi lado, es la persona que no puede faltar en un videoclip mío”.
El pasado 6 de mayo Ernie, hijo de la directora de la agrupación, cumplió 16 años de edad, y aunque Yuly lo celebró lejos de él porque se encuentra en República Dominicana por trabajo, su felicitación, la muestra de amor y orgullo no esperaron y las redes sociales fueron eco de ello con un mensaje acompañado de fotos que muestran la versión maternal detrás de la artista.
Lien Rodríguez


La compositora, violonchelista, guitarrista y cantante Lien Rodríguez, de raíces más que unidas a su natal Matanzas, comenzó en la música porque su abuela materna la inscribió en clases de piano cuando era niña. La pasión de Lien por el canto y sus matices puede observarse en teatros, peñas, grandes o pequeños escenarios, nacionales o internacionales, donde ha podido unir su voz a la de cantautores como Pedro Luis Ferrer, Marta Valdés, Silvio, Liuba María Hevia, Haydeé Milanés, Liliana Herrero, entre otros.
Con Silvio Rodríguez como uno de sus principales referentes, en más de una ocasión Lien alega que la trova la encontró para nunca separarse de ella. El 18 de diciembre del 2022, durante la segunda gala de Premios Lucas en el teatro Lázaro Peña de La Habana, Lien Rodríguez ganó en la categoría de Mejor Video Trova con “Cancioncita”, un videoclip con animación, diseño, construcción y dirección por Ivette Ávila y reconocido favorablemente por la crítica.
La letra, compuesta por la propia Lien, está inspirada en su hija junto al también músico Reynaldo (Rey) Pantoja, con quien la cantautora protagonizó el dúo Lien y Rey durante varios años. “La letra la inspiró mi hija, cuando cumplió 15 años le hice esta canción que dice: nunca te olvides, muchacha mía, que tú eres la música que canta la vida mía”, declaraba Lien en una entrevista para Los Lucas.
Luna Pantoja, constituye una de las musas de su mamá, con quien ha compartido escenario y que también inicia sus caminos en la música al igual que un día lo hicieron sus padres. “Hija mía” resulta el nombre de una canción compuesta por Lien para agradecerle a Luna la oportunidad de haberla convertido en madre.
Como estas, hay muchas mujeres en el panorama cultural cubano que cubren el abanico de ser madres, féminas y artistas, sin descuidar ninguna responsabilidad ni restarle amor a una pasión para ponérselo a otra, sino llevando cada una como si fuera la única.