El videoclip “Cuídamela”, de Velito el Bufón con Dani Ome & Kevincito El 13 dirigido por Nandirectedit proponen un discurso audiovisual que se desvía de la simple representación visual de lo que la letra musical propone. Incluso, hay una exploración capaz de romper con el relato clásico de inicio-nudo dramático y final. Aquí el camino comienza en el desenlace fatal provocado por el accidente, para luego contarnos, simultáneamente, dos realidades.
A través de los efectos especiales y del uso del color logramos advertir los cambios de nivel de realidad que propone el videoclip. Dos escenarios narrativos, o mejor, uno híbrido en el que alternan un accidente de tránsito que lleva a la muerte al protagonista y los intérpretes dejando un mensaje preciso a manera de epitafio «Cuídamela».

La calidad de la fotografía es destacable: algunos planos generales y una paleta de color que insiste sobre los azules y negros, construyen una visualidad atractiva que remite al espectador al dolor y muerte. Si bien este clip utiliza códigos del arte funerario bastante socorridos, dígase estereotípicos, como las velas, el ramo de flores, la postura de los brazos sobre el pecho del fallecido, las sombrillas negras y, para que no queden dudas, la lluvia, también es un ejemplo de que el videoclip para música urbana puede tener su cuota de creatividad.
Especial interés alcanza la selección de las locaciones. Por un lado, el cementerio con toda su atmósfera silenciosa y lúgubre y por otro, la calle donde ocurre la narración del accidente y el espacio de una azotea con vistas a una piscina de noche. Esta última resulta contraproducente o de ruptura si se tiene en cuenta la coherencia dramatúrgica que, de inicio, plantea el clip. Hubiera otorgado más ganancia visual color a los intérpretes actores en plena calle, en un espacio neutro (pensemos un estudio de fondo gris) o prescindir de esos planos. Decisión que no afectaría, en absoluto el mensaje genérico del video musical. Y sí sería una ganancia en pos de la unidad narrativa, dramatúrgica y visual de la pieza.

Otro punto interesante es los recursos de efectos especiales. Ellos, aunque pocos, aportan señas claves para encontrar sentido discursivo al clip, sobre todo si se trata de una estructura como esta, que rompe el canon aristotélico de principio, desarrollo y final.
¿Qué pedir para quien se queda, una vez que no estemos vivos? ¿Qué solicitud dejar a los amigos? Estas repuestas fueron traducidas en imágenes en “Cuídamela” esa suerte de epitafio audiovisual, resumido en cuatro minutos.



