En la consulta del médico del flow

Cimafunk es un artista que ha marcado la rítmica cubana en los últimos años. Su internacionalización rápida, poderosa, colocó éxitos en las listas más exclusivas. La música de este autor se caracteriza por ser una fusión total, en la cual se mezclan los sonidos caribeños con el hip hop y el pop latino. El resultado es una explosión que se transforma en un sello muy propio. “Paciente” nos habla sobre las relaciones sociales, coloca el foco en aquellas personas que transgreden lo normal y viven más allá de los juicios, los frenos. La canción y el videoclip —ya disponibles en las plataformas digitales— están teniendo éxito de público. Este autor hace gala de ser el médico del flow. Una figura que, aunque joven, posee la madurez y las herramientas para poner a bailar a medio mundo. No en balde ya lo ha logrado.

El vídeo posee una visualidad atractiva en la cual todo ocurre en una consulta de psicología. No obstante, donde debería haber paredes normales, puertas, mesas; vemos papeles que se mueven, recetas, un cerebro humano en ebullición. Todo un flujo de energías. La música está hecha para ser bailada, pero a la vez resulta agradable al oído. Cimafunk compone para establecer una marca personal y decirnos algo; no es simplemente un artista popular interesado en la venta o en los likes de las redes sociales. A la vez, es evidente que, tanto él como su público, disfrutan de cada obra. “Paciente” juega con un término que se usa mucho en el argot criollo, referente a aquellas personas que sobresalen —ya sea por su buen humor, optimismo, alegría desmedida o vitalidad— y a las cuales otros tratan a veces con distanciamiento, incluso con cierto nivel de crítica. ¿Cuántas veces hemos escuchado por ahí: Fulana es una paciente? No se refiere a un estadío de la salud, no se alude a una enfermedad real, sino a la posibilidad de que se trate de alguien a quien no le interesa encajar en los moldes y vive a su manera.

La pieza se transforma entonces en una falsa consulta donde —en lugar de intentar “curar”— se apuesta por la alegría y la validación. Ser diferente, vivir sin trabas, asumir la existencia como un salto. El artista ha reflejado en su obra casi siempre esa felicidad tropical que tampoco resulta un lugar común, ni un tratamiento superficial y desde el cliché, sino una apuesta por el profesionalismo y el rigor.

Cuando Cimafunk comenzó su escalada de éxitos, la música cubana estaba necesitando una voz así. Entre el reguetón y la sonoridad popular bailable, la producción nacional permanecía en medio de un stand by. El cantante supo interpretar el gusto de los públicos y hacer una obra en la cual aparecen tanto la diversión como el trabajo con la complejidad y el alto estándar. No es facilista, no alude a fórmulas gastadas. El artista piensa cada acorde, cincela la música desde adentro como un escultor renacentista, hace que las notas se reúnan y tomen forma desde su caos primario.

El autor ha querido que disfrutemos un tema que posee el sabor internacional de su obra, sin renunciar a lo propio y tal ejercicio se agradece. En la construcción de la musicalidad se aprecian las marcas de quien estudia el legado cultural de la región caribeña y lo sabe llevar a otro nivel. Una actitud que implica respeto y apego a las raíces. Puedes irte de tu origen, pero llevar por dentro la identidad. “Paciente” tiene un criollo toque de humor, en el cual se usa dicho título para aludir a la sensualidad de las muchachas que se suceden en la consulta. ¿Se visibiliza así la locura como una forma de hedonismo? No lo sabremos, las obras no deben dar todas las respuestas. Lo que sí queda claro es que este creador sabe dónde hay un nicho popular de significantes y, además, posee la habilidad para articular un tema que lo exprese. Cimafunk es nuestro, pero también del mundo y estoy convencido de que nos dará muchas más alegrías, incluso, sé que su carrera ni siquiera ha llegado al punto máximo.

Por lo demás, el video pudiera haber explotado más los recursos visuales. Pienso que hay un abuso estático de un mismo plano. Quizás una factura a partir del montaje en paralelo hubiera arrojado otras aristas que lastraran cierta reiteración de fondo. El material opera mediante saturación de imágenes, pero, por un momento, todas se tornan homogéneas y el mensaje sufre una licuefacción no siempre efectiva. Lo líquido se respira en la pieza hasta inundar nuestros pulmones y corremos el riesgo de quedar sin oxígeno. Ese ahogamiento pide determinado aire que se extraña en la factura visual del videoclip. Nada de eso daña el propósito del material, ni la belleza que nos transmite. Es, apenas, una sugerencia menor.

“Paciente” es cualquier cosa menos un videoclip calmado. La contradicción alude a un sello global. Cimafunk brilla y conquista, canta, extiende sobre la música un territorio de impaciente lucidez.