Lucasnómetro regresa y de qué manera al Karl Marx
Fotos: Roberto Ruiz
Dice el refrán que “recordar es volver a vivir”, y si bien fueron nuevos muchos de los rostros que repletaron el Karl Marx la noche del 22 de agosto, a otros tantos le vinieron a la mente los recurrentes espectáculos del Lucasnómetro en décadas anteriores.
Un teatro repleto de una alegría contagiosa desde el pre show en el lobby, a partir de las ocho de la noche, hasta pasadas las once en que el espectáculo llegó a su fin.
El compromiso del proyecto Lucas con la banda sonora de su tiempo desde el audiovisual es completo e irrenunciable. Por difíciles que resultan los tiempos, Orlando Cruzata y su equipo de asistentes, productores, especialistas técnicos y de comunicación, en total sinergia, consiguieron una propuesta distinguida por la dinámica de su dramaturgia. Inserción de elementos humorísticos, pasajes históricos de Premios Lucas, así como fragmentos de Lucasnómetros anteriores constituyeron una necesaria vuelta a los recuerdos que han hecho de Lucas el referente que, sin dudas, es.
El inicio a cargo de Dayani Gutiérrez, voz que ha identificado al Proyecto en distintos momentos, acompañada por la compañía Verdarte, fue la anticipación perfecta de todo el movimiento y colorido qué destacaría a esta jornada única, en la que no faltaron emociones. Los chicos de One life, tomaron avión en Mérida para llegar al Karl Marx, únicamente para participar en el show. Cualquier otro compromiso tuvo que esperar; el llamado de Lucas pudo más; Mamá estoy brillando, este chico que sigue dando de qué hablar para bien entre los jóvenes, cumplió uno de sus más increíbles sueños: mostrarse en un gran teatro y defendiendo sus temas.
Karmen Muradas “arrastró” con ella a Alexander Abreu y se hizo la magia, entre lágrimas durante y terminada la presentación, la joven intérprete solo reiteraba las gracias, y con el tema “Regálame tus besos”, obsequió una manera fresca y contagiosa de apropiarse de la música cubana, junto a su maestro y referente musical.
Para Musterifa el Karl Marx se convirtió en una feliz extensión de su casa, familia, amigos. Cada persona que intentó saludarle (consiguiéndolo o no), cada cámara, oculta o no; todas las sonrisas que le abrigaron a su paso, le dejaron con “más ganas” de seguir cantando.
Melanie Santiler, junto a Velito, el bufón, quien ya conoce de los grandes aplausos en el escenario, pudo “saborear”, la calidez de un teatro; la certeza de lo que suelen ser estadísticas de like en páginas de Instagram. Yiko y Tingo, el Kilate, nombres que se van adueñando de la escena urbana contemporánea, se mostraron como veteranos ante un público que les acompañó cantando al unísono. Para El Dray la cita en el Lucasnómetro se va tornando cada vez más habitual. Lucas lo ha visto crecer y distinguirse dentro de un panorama sonoro muchas veces homogéneo en términos musicales y visuales.
Hubo espacio para todo: canción, representada por Gabi Herrera; Papushi con su toque foráneo (tex-mex) y textos propios, la fusión a la manera de la ya veterana en la lista de éxitos de Lucas, Yuli y Habana C; música popular cubana al estilo de Juan Guillermo (JG); Maykel Blanco y su salsa Mayor y Lester M, así como los siempre seguidos Charly & Johayron, estos últimos, jóvenes que han llenado de ternura, nostalgia, olvido y desamores… a la música urbana de estos tiempos.
Entre otros estos fueron algunos de los aciertos de esa jornada única del Lucasnómetro de verano en esta edición 2025. Una cita diversa, inclusiva que dejó muy alta la parada para venideros espectáculos.
Las puertas quedan abiertas para un próximo encuentro: la entrega de Premios Lucas 2025 que regresan al Karl Marx, su casa natural, con nuevos espectáculos donde la música y el video clip cubano actuales volverá a sonar por todo lo alto.