El rock es un género musical que ha mantenido por años la estética oscura y la fuerza sonora que lo singulariza. Sus intérpretes lo hacen notar en el vestuario, el maquillaje, los peinados y hasta la gestualidad. Es un género musical de una hibridez tremenda, un amplio género de música popular originado a principios de la década de 1950 en Estados Unidos y que derivó en un gran rango de diferentes estilos a mediados de los años 1960 y posteriores, particularmente en ese país y Reino Unido. Tiene sus raíces en el rock and roll de los años 50, estilo surgido directamente de géneros como el blues, el rhythm and blues (pertenecientes a la música afroamericana) y el country. También se nutrió fuertemente del blues eléctrico y el folk, además de incorporar elementos del jazz y la música clásica, entre otras fuentes. Al visualizar el videoclip Sueños rotos del rockero cubano-mexicano Korachi Gibert y dirgido por Ernesto Fundora y Josafat Hernández, estrenado en el más reciente programa Lucas, me percato de que el clip hace gala de similar mezcla.
El audiovisual se apoya en los recursos identitarios y estéticos del rock para narrar una historia onírica. Los protagonistas: ella una mujer rubia, de maquillaje gótico, con crucifijos al cuello. Él un encapuchado negro con cadenas en la mano derecha cual fusta para usarse ante la menor amenaza. Al mismo tiempo, el expresionismo y el surrealismo tienen un rol prominente en la narrativa visual propuesta. Resulta sorprendente el conjunto de referencias ideoestéticas que dialogan en esta misma pieza videografica.
Ernesto Fundora, con el apoyo de Josafat Hernández hicieron de la IA una herramienta utilizada con inteligencia y creatividad, sacándole frutos coherentes. Ernesto Fundora Hernández es director de cine (Oviblión, 2007), guionista, realizador de videoclips y escritor. En 1994 terminó la Licenciatura en Dirección de Cine, Radio y TV en el Instituto Superior de Arte de la Habana. Con una amplia trayectoria profesional que incluye el cine, el videoclip y el videoarte ha ganado importantes reconocimientos, entre estos, el Premio “Ases de la crítica periodística” de la Ciudad de New York por el videoclip “Cuba Libre” (1998) del músico Willy Chirino (1998), premio “Mi gente” de la ciudad de Los Ángeles por el videoclip “Hielo y Fuego” (1999) de la artista Olga Tañón, así como una nominación al Grammy Latino de mejor video por “La negra tiene tumbao” (2002) de Celia Cruz. Es autor de varios guiones cinematográficos de largometrajes. Ha publicado los libros de cuentos El perpetuo envés y Animal de barranco. Su poemario Amago fue premiado y publicado por el Instituto Leonés de Cultura en España. Actualmente reside en México.
El intérprete Korachi Gibert tiene un recorrido profesional multifacético y casi desconocido para los cubanos. Es cantante, modelo y atleta de alto rendimiento, de nacionalidad mexicana, nacido en la Habana Cuba (1984). Estudió en la Academia de Música Fermatta (2002 – 2003) y en el Instituto de Música de la Habana (2006). Nutriólogo y Coach certificado por la Federación Mexicana de Acondicionamiento Físico, Fitness y Físico constructivismo Natural (2016), entrena a personalidades de la música y atletas de alto rendimiento. Ha cantado en mas de 10 bandas de varios géneros, principalmente el metal, lo avalan como un gran exponente en la escena underground.
Miembro de la Asociación Nacional De Actores de México (ANDA) desde el 2006, se mueve en el medio del cine, modelaje y comerciales para marcas reconocidas como Bacardi, Movistar, LG, Coca Cola, Calvin Klein, etc, como extra en programas de televisión en TV Azteca “Infarto”, “Historia detrás del mito”, y participando en películas: James Bond 2015 y Welcome to the Jungle 2015.
Volviendo a Sueños rotos, bien podría pensarse este video como una crónica vampírica: tiene todos los ingredientes para serlo. Fotografía, maquillaje, vestuario, efectos especiales y en síntesis, todo lo que concierne a la dirección de arte. Así entregan como resultado una obra con fuerza expresiva, pregnancia fotográfica y una sólida poesía de la imagen. Sangre y violencia, amor y odio convergen en el clip. Todo un mundo de sueños rotos en casi cinco minutos de arte.



