Los tiempos del Vino barato

Autor Isely Ravelo Rojas

La gota de lluvia que inicia el caudal

de un mar de recuerdos que vienen a mí

La noche es certera y me pone a volar

hasta los rincones donde fui feliz.

Aprendí a naturalizar las despedidas, a entender que los amigos y amores son un flujo continuo de idas y regresos. El tiempo me enseñó que la ciudad se va quedando sola y desalmada, vacía de afectos y sentido cuando se marchan las personas con quienes construí experiencias felices, que ahora, a la vuelta del presente, se han convertido en recuerdos.

Amigos que la memoria guarda como esos tesoros del tiempo en que compré un vino barato, me fui al malecón o un parque y amanecí confiando que estarían siempre. Sin embargo, la nostalgia se instaló en mi cotidianidad, es una compañera diaria que se deja domesticar para que yo habite La Habana como si todavía tomar un café fuera una cofradía de dos, como si armar una maleta de viaje no significara llenar los espacios de sombras y la ciudad de fantasmas.

Llego a estas reflexiones, que más de una vez han rondado mi cabeza, mientras veo el videoclip Vino barato de Anthony Bravo & Néstor Jiménez, dirigido por el primero, con la producción de Ara Estudio. Pienso que es una forma absolutamente auténtica, desde la canción y el videoclip, de ser un cronista de su tiempo. Anthony encuentra las claves poéticas de la noche habanera y las transforma en imágenes. La capital cubana vuelve a ser epicentro del videoclip.

Lo sorprendente es que este no es un clip solo para hoy, lo es también para el futuro porque cuenta una historia universal que es capaz de ajustarse a otras épocas. Se trata de una narrativa audiovisual donde la ciudad es un personaje, y no uno más, sino un personaje protagónico.

La escasa iluminación de las calles con apenas algunos focos amarillos, el muro del malecón con amigos que de a poco se desvanecen, el parque solitario y ese caminar sin rumbo hablan de una nostalgia entronizada en las rutinas y los espacios del cantante-actor Anthony Bravo. Sentimiento con el que me identifico y que encontró, desde la realización, un camino muy acertado para la representación.

En este punto me gustaría resaltar tres elementos que singularizan la propuesta audiovisual: el diálogo entre pasado y presente tranversalizado por la añoranza, el juego con la noche como escenario de significados personales y de grupo, más allá de los que habitualmente se le atribuyen y el uso del efecto visual de "desvanecer" personas, en este caso amigos personajes, creando un universo metafórico de sombras que se traducen en reales ausencias.

En torno al primero, el opening del videoclip se muestra como una marca explícita entre pasado y presente. El clásico musical que dice: la tarde se ha puesto triste/la lluvia tiene un dolor/que me recuerda el olvido… anticipa el tono y la atmósfera nostálgica del clip y el diálogo entre dos épocas. Asimismo, el juego con la noche como escenario de significados personales y de grupo, más allá de los que habitualmente se le atribuyen, es otra fortaleza del clip. Se logra resignificar el espacio urbano habanero a partir de personalizar la historia. Cada vez con más frecuencia las narrativas audiovisuales, tanto en el videoclip como en el cine, están apostando por situarse en la intimidad individual para narrar historias universales, utilizar un punto de vista narrativo con el que los públicos se identifiquen y digan: «a mí también me pasó, yo también he vivido ese sentimiento». Es casi seguro que por esa razón el videoclip Vino barato me devolvió a los tiempos pretéritos, a las añoranzas y vivencias en las que los amigos eran muchos y las noches se convertían en amaneceres entre música, conversación y bebida.

Algunos espectadores podrán decir que el clip tiene tintes habanocentristas y es válido pensarlo, sin embargo, trasciende esa noción porque el sencillo acto de representar el malecón construye un universo nacional de significados: el muro como distancia y frontera, como límite adentro-afuera, como diálogo entre amistad y ausencias donde todo cubano, al menos una vez, se ha sentado a disfrutar de la tarde, una puesta de sol, un momento en pareja o con amigos e incluso, a vivir toda la madrugada hasta el amanecer.

Por otra parte, el uso del efecto visual de "desvanecer" personas, personajes, creando un universo metafórico de sombras que se traducen en reales ausencias, es un guiño formal muy audaz que permite entrever el sentido último de la obra audiovisual, es gracias a ese recurso que se hace tangible el halo de nostalgia que sostiene la dramaturgia del clip. Vino barato es un video musical en el que nada falta y nada sobra, cada elemento o acción tiene su por qué; su justificación; veo en la simplicidad otra de las ganancias de la pieza. Sin altisonancias y con una cuidada fotografía advierto el eco silencioso de la memoria y de los tiempos del vino barato.