Ernesto Fundora: La realización audiovisual delimita la frontera entre realidad e irrealidad
Ernesto Fundora nació en Lawton, en una de las primeras casas del barrio que tenía un televisor en blanco y negro. Después tuvieron un proyector de ocho milímetros donde veían muchas películas silentes. La sala se convertía en un cine y así, poco a poco, este artista se fue adentrando en el mundo audiovisual.
Cerca de su casa, en el Mónaco, había muchos sitios que proyectaban filmes y también iba a los cines de Centro Habana y La Habana Vieja. “Mi familia se rodeó de un grupo de amigos, intelectuales y creadores que se relacionaban con el mundo de las artes. También, mi generación coincide con una de las grandes eclosiones de la industria cinematográfica, con las cámaras portátiles de cuerda que se expanden con vigorosidad en los años 60”.
