Un tin de clasicismo y de parodia
En las esquinas, los parques, los negocios particulares, los solares de La Habana, los juegos de pelota, las fiestas, incluso en las discusiones de calle; se está oyendo un tema. La música se torna viral a la par que la frase del estribillo asume mil y una situaciones de la cotidianidad. Se resignifican los giros, el tumbao, el ritmo. Un tin está siendo un éxito y no solo de las redes sociales. La gente lo hace suyo, se escuchan cosas como “imagínate, es que tenemos un tin de electricidad”, aludiendo a la situación energética. También ahí el cubano demuestra su ingenio y fuerza, ese impulso que lo lleva al uso del arte del choteo como arma para desacralizar los problemas.
