El hombre de éxito
El hombre de éxito es un lugar común en el mundo de la creación simbólica. Irrumpe con fuerza cuando el mercado prevalece. Tiene que ver con un proceso histórico que arranca en el surgimiento del sistema mundo del capital en el siglo XV y que deriva con la modernidad en la creación de arquetipos. Hemos visto, a través primero de la literatura y el teatro y luego del cine, cómo la narrativa en torno al éxito se construye a partir del dinero. En Balzac se trataba del personaje más importante, una especie de quintaesencia que mueve los hilos de los personajes y les resta o les suma sustancia. Pero, ¿cómo se ve eso en el mundo del audiovisual?, ¿hay alguna distinción en cuanto al videoclip cubano? Nuestra trayectoria geopolítica nos ha dado las claves para entender el arte desde una perspectiva no necesariamente comercial, aunque tampoco ajena al universo de la mercancía. La crisis de las últimas décadas ha lanzado a la industria nacional hacia un mercado competitivo en el cual no da pie, ya que no cuenta con los recursos ni la infraestructura para ello. En el proceso de reinvención, los artistas han pactado con otras casas discográficas y firmas. El hombre de éxito, que está en nuestro imaginario, ha resurgido.
