Previsto para la noche del 22 de agosto, el canal Cubavisión propone un recorrido de lo que ha sido hasta hoy la vida del Lucasnómetro.
Reconocida como todo una fiesta en tanto recoge los videosclips de mayor aceptación popular durante el primer semestre de un año, el Lucasnómetro ha salido del estudio de televisión para exhibirse en teatros, especialmente el Karl Marx, aun cuando eventualmente el Nacional, el Mella y más recientemente el cine-teatro Yara también han abierto sus puertas a aquellos músicos cuyos videosclips conforman la banda sonora del momento.
Espectáculos concebidos para la diversión donde se mezclan los ritmos más populares con pinceladas de humor, incluso, con actores invitados, cada propuesta del Lucasnómetro responde a la campaña promocional que rija anualmente al proyecto. De ahí que el trabajo gráfico- escenográfico, la ambientación, la iluminación, entre otros elementos técnicos, completen la mirada conceptual que Lucas defiende en cada edición.
El uso del color y el tratamiento del vestuario en consonancia con la campaña promocional son otros elementos que, igualmente, consolidan el todo incluido que significa el espectáculo del Lucasnómetro, un hecho artístico pensado en función de un público, esencialmente joven, que disfruta casi siempre de un par de noches con los ritmos y sonoridades más aplaudidas de la actualidad.
En esta ocasión por conocidas razones económicas, el Lucasnómetro no sucedió como era de esperar en la temporada estival, de alguna manera se personó en medio del evento Un puente hacia La Habana y se mostró en el centro cultural Mónaco como expresión del perenne intento de Lucas por acercarse a la comunidad.
Esta, sin dudas, resultó una acción puntual; no obstante la ausencia del evento se hizo notar, de ahí la acertada idea de ofrecer por Cubavisión una síntesis de lo que ha sido esta fiesta popular, en tanto el Lucasnómetro constituye una llamada de atención sobre cómo suena Cuba y la tendencia que proyecta.
Este evento ha posicionado nombres que son parte de la familia teleluqueña: Ernesto y David Blanco; las agrupaciones Charanga Habanera, Yuly y Habana C, Dayanis Gutiérrez, Yomil, Haila María Mompié…
A ellos se han sumado otros que llegaron con la voluntad de permanecer, como La Orquesta Faílde, la Charanga latina, El Dray, One life…Todos los que por caminos e intereses diferentes han defendido un modo de hacer propio, también, desde sus propuestas audiovisuales.
Por otra parte, para los agentes de Lucas, el Lucasnómetro significa una nueva oportunidad para crecerse frente a un público que no deja de ser participativo, y de eso también se trata. En salas repletas entre aplausos y vítores, el público les exige a los conductores un alto nivel de improvisación y un delicado tiempo de respeto ante las muestras de cariño y a veces de inconformidad con la propuesta musical. En cualquier caso, el compromiso del proyecto Lucas con la banda sonora de su tiempo desde el audiovisual es completo e irrenunciable.
Por difíciles que resultan los tiempos, Orlando Cruzata y su equipo de asistentes, productores, especialistas técnicos y de comunicación, en total sinergia, consiguen una propuesta distinguida por la dinámica de su dramaturgia. Y eso el público lo espera y agradece, por eso podrá revivir momentos especiales de lo que ha sido la esencia de este espectáculo, cuando el próximo 22 de agosto pueda disfrutar fragmentos de ediciones que constituyen per se una necesaria mirada histórica de lo que continua siendo la esencia del proyecto Lucas: visualizar y promover la realización del videoclip cubano.



