Fotos tomadas de Cubainformación
Cuba tiene dos compay: Compay Segundo y Eduardo Sosa; sí ese cantautor-trovador que la mayoría identifica con temas como «A mí me gusta Compay» y otros como el padre adoptivo de la joven Annie Garcés. Lo cierto es que Eduardo Sosa se fue de los escenarios demasiado pronto, cuando estaba gestando ideas y llevándolas a cabo. Soñaba con retomar a lo largo del país festivales de la canción trovadoresca, de la canción de autor. Su impulso queda más allá de la muerte, como quedan sus canciones.
Sosa era un guajiro sano, nacido en Tumba 7, pueblito de Segundo Frente, en Santiago de Cuba que nunca perdió la humildad de quien sabe de dónde viene. Con ese espíritu de sencillo pero emotivo homenaje está hecho el videoclip “Allá voy”, que interpreta Annie Garcés y bajo la dirección de Anthony Bravo.

El audiovisual cuenta la historia del encuentro entre Annie y Sosa para el último abrazo. Utilizando locaciones de la Quinta de los Molinos en la que la arquitecta evoca la ciudad santiaguera y el ambiente campesino donde nació el trovador, “Allá voy” es la despedida que faltó, el abrazo deseado y el homenaje lleno de amor y respeto hacia su amigo Sosa. La idea para el audiovisual surge a raíz de la Beca El Reino de Este Mundo, de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y fue realizado con el apoyo del Centro Nacional de Música Popular, el Museo Nacional de la Música, y de los vestuarios de Reinel y Dianko.
Los escenarios fotografiados y las acciones del video evidencian ese ambiente de respeto que distingue al clip. Hay un acierto en la fotografía que no solo resalta lo descriptivo del paisaje, ni únicamente su belleza plástica, sino que construye el discurso identitario de la vida de Eduardo Sosa, un discurso que defiende lo cubano y raigal.
Otro dato curioso intencionado en el videoclip es que se hacen guiños a otro video musical: “Mañanita de montaña”, tema de Sosa con el que Annie Garcés se dio a conocer como solista. La flor en el pelo de ella mientras camina descalza por el río con un vestido blanco es una escena resignificada ahora en “Allá voy”.
El clip aspira a comunicar un mensaje al trovador desde el cariño genuino de sus amigos: Allá voy, compay. La muerte no es verdad cuando quedan la amistad y el amor.



