Desde el mayor agradecimiento a Lucas.
Cuando un programa de Televisión, arriba a su vigesimoquinto aniversario de creado, merece un distinguido grado de respetabilidad al que otros lamentablemente, no han logrado llegar por haberse quedado en el camino.

















En la edición del 2016 de los Premios Lucas, por primera vez se reconoció la función del diseñador de vestuario. En esa ocasión la ganadora fue Yanelys Pérez Bernabé, una joven que se ha dedicado por completo a la confección del vestuario de los videos clips cubanos.
Visten el uniforme carmelita y blanco típico de los tecnológicos cubanos. Conversan de pie, recostadas a la cerca de la Catedral del Helado, con ese aire pícaro, desenfadado y conspiranoico que es común en casi todos los adolescentes.
Hay un realizador que llama la atención considerablemente en estos últimos meses. La hondura estética, evocadora y dramática que regala —son verdaderos alicientes— en sus más recientes videoclips, es casi imposible dejar de percibirla. Si bien su trayectoria cuenta con piezas de factura notable, hay dos obras que comparten en estilo y que, además de ser excelentes trabajos, reafirman una madurez y capacidades que sitúan a este director, Asiel Babastro, como una de las figuras descollantes no solo del videoclip sino de cualquier expresión artística que haga del material audiovisual su plataforma principal.
Los acontecimientos no surgen sin —al menos— una base vital, activa, elástica, (re)generadora… Las transformaciones no vienen a golpe de suerte, casi que por despiste o casualidad, o «porque estaba previsto que sucediera»: los verdaderos cambios son tales debido a los esfuerzos y la coherencia que soportan un trabajo constante; y esos primeros aportes van creciendo, expandiéndose y complejizando sus cánones. Así nacen los sucesos que constituyen un punto de giro en el devenir de los discursos de la humanidad.