Canto con todos, Latinoamérica es poesía

Canción con todos, un videoclip con guión y dirección de Claudio Peláez Sordo está dedicado a las 40 años de la Asociación Hernanos Saiz (AHS). El tema musical original fue popularizado en la voz de Mercedes Sosa y es parte indisoluble de la cancionística latinoamericana. Esta versión, por su parte, contó con los arreglos del quinteto Cuerdas del alma y la producción musical de Vicente Alejandro Trigo.

Utilizando como locación la playita de 16 en contraste con el simbolismo del diente de perro, el videoclip logra comunicar el folclor latinoamericano, y a la vez, la condición insular que nos distingue como cubanos; dos elementos que el director Claudio Peláez intencionó desde la realización. Esa aridez de la roca, con las imágenes del rompimiento de las olas logran una calidad fotográfica digna de destacarse. Aquí, el agua no es solo azul y belleza visual, sino que condensa el sentido identitario de Cuba.

La fotografía de paisaje tiene un alto protagonismo en el audiovisual, la cual, combinada con planos en contrapicado a la manera de amplios aéreos con grandes angulares, ofrecen una visualidad artística, con un acabado de lujo.

Hay dos elementos que no puedo pasar por alto a la hora de comentar sobre la producción audiovisual. En Canción con todos la presencia femenina y el vestuario de las muchachas, abre líneas de mensajes, que aunque no son nuevas, sí están representadas con sensibilidad y ojos renovados.

Latinoamérica es mujer y la poesía es mujer, pienso mientras veo el video: una y otra son consustanciales al videoclip. En este sentido, los planos sutiles que enfocan la palabra poesía en un tatuaje y la fuerza expresiva de la décima en la voz de Adriana Fajardo, confirman esa mirada poética y de canto coral que convoca al continente. En el caso del vestuario destaca su colorido propio de la pluralidad americana y esa capacidad de las telas de volar a capricho del viento. Tal efecto visual hace pensar en libertad, en lo etéreo, en lo que emprende el vuelo y no se detiene.

Por último, me gustaría destacar el riesgo que asumieron las intérpretes: Annie Garcés, Lea Cárdenas, Santa Massiel e Indira Fajardo. El riesgo disfrutable de estar al borde de un peñasco, de subir y cantar desde la altura, de asumir el vértigo como aventura artística y audiovisual que aceptaron para dar voz a Latinoamérica, a la fortaleza femenina y a la poesía.