Autora Isely Ravelo Rojas
“La reina de la colina”, tema de Kelvis Ochoa & Gusi ya tiene videoclip que se estrenó recientemente en el programa Lucas. La propuesta lírica se inscribe dentro del género canción; una de amor sobre alguien que estaba perdido y encuentra sentido en otra persona que le cambia la vida por completo. Ella se convierte en su centro, en todo lo que le da estabilidad y emoción. Se trata de un amor intenso, bonito, pero también abrumador, de esos que hacen sentirse vivo y a la vez un poco fuera de control. El tema musical explora las sonoridades latinas, al tiempo que afianza el sonido musical de Kelvis Ochoa como cantautor.

Andrés Acosta Jaramillo, conocido por su nombre artístico Gusi, es un cantante y compositor colombiano que combina géneros como el vallenato y la cumbia. Su música reinterpreta ritmos tropicales desde una visión fresca y contemporánea. Bajo esa fusión rítmica entre Colombia y Cuba surge este tema musical cuyo videoclip ya está disponible para visualizar en Youtube.
El clip apuesta por locaciones conocidas: un bar y un espacio para descargas que termina en fiestas. Al respecto, el discurso narrativo se apoya en una fórmula trillada: Kelvis comienza cantando en un bar con la barra a sus espaldas para que en el transcurso se le sumen amigos, instrumentistas, bailadores y se haga una representación de fiesta que aplaude y agradece la amistad, la alegría y la buena vibra de una canción contagiosa. Abundan ejemplos que utilizan esta salida visual, entre ellos “La cumbia de los amigos”, de la Orquesta Failde.
Quizá resulta valioso el aire nostálgico que se defiende en los primeros minutos del videoclip, otorgado por el uso del micrófono radial al que se alude con planos bien cerrados o la escritura a mano de una persona que no vemos. Entre el misterio y la nostalgia tradicional de los bolerones de vitrola, puede pensarse en el intento por escribir una carta o una canción de amor. Luego el clip se mueve a un barco que “ya no está a la deriva”, un espacio abierto compartido donde se disfruta con guitarras, música y baile. El cierre, siempre clásico en este tipo de videos, ocurre con el aplauso de todos los presentes en la fiesta.

El video no tiene grandes pretensiones creativas, no hay búsquedas estéticas arriesgadas. Tampoco la fotografía asume caminos novedosos, más bien todo el audiovisual se contagia de la espontaneidad que pone énfasis en mostrar el disfrute de compartir entre bailadores y músicos, así como representar el placer de cantar y bailar a través de la propia atmósfera que crea la canción.
Ojalá para próximas propuestas videográficas Kelvis entregue un resultado que rompa con la comodidad de lo conocido, que haga una apuesta donde la calidad musical, ya propia de su sólida carrera, tenga su reflejo en un audiovisual con pregnancia e impacto visual, sin perder la alegría y buena energía que regala “La reina de la colina”.



