En la televisión cubana hay un espacio que, año tras año, se ha convertido en termómetro del videoclip hecho en la Isla. Hablamos de Los Lucas, ese programa que desde hace décadas coloca en pantalla el pulso visual de la música cubana.
La edición de 2025 volvió a demostrar que el videoclip sigue siendo uno de los territorios más activos del audiovisual nacional. Cientos de producciones circularon durante el año, y muchas de ellas encontraron en Lucas su principal vitrina.
Entre las propuestas más visibles estuvieron varios clips vinculados al universo urbano. Videos como “Tacto que llegó el reparto” del cantante Bebeshito, o “Todo se supera” de Melanie Santilier junto a Velito el Bufón, reflejan una estética muy conectada con el ritmo de las redes sociales: imágenes rápidas, coreografías pensadas para viralizarse y un montaje que privilegia el impacto visual inmediato.
Pero el mapa del videoclip cubano en 2025 no se reduce al fenómeno del reparto. Otros trabajos apostaron por narrativas más cercanas al pequeño relato audiovisual. Ahí aparece, por ejemplo, “10 años después” del dúo Charly & Johayron, donde la historia sentimental se convierte en hilo conductor del video. O “Cupido Midas” del Dúo Géminis, que propone una puesta visual más simbólica y conceptual.
En otro registro musical, el videoclip “Eso que dijiste” del salsero Issac Delgado recordó que la música popular bailable también sigue dialogando con la imagen y buscando nuevas formas de representación audiovisual.
Ese mosaico de estilos confirma algo interesante: el videoclip cubano es hoy un espacio donde conviven varias generaciones musicales. Desde los artistas que dominan las plataformas digitales hasta intérpretes consolidados de la música bailable.
Y detrás de cada clip hay otra historia: la de los realizadores. Directores, fotógrafos y editores residentes en Cuba que han convertido el videoclip en un verdadero laboratorio creativo. Muchos de ellos provienen del cine independiente, de la publicidad o de la fotografía, y han llevado a este formato una estética cada vez más cinematográfica.
Al final, más allá de premios o nominaciones, Lucas sigue recordándonos algo esencial: el videoclip no es solo promoción musical. Es también una forma de contar quiénes somos. Porque en apenas tres o cuatro minutos de música e imágenes, el videoclip logra capturar algo muy difícil de explicar…el pulso cultural de una época.



