Foto: tomada Proyecto Lucas
Historias contadas desde el corazón que, lejos de la victimización, fueron escritas como en páginas en blanco para que cada quien plasmara su verdad y dolor. Eso es parte de lo mucho que deja sobre la palestra el video clip “Para no caer”, una de las más recientes propuestas audiovisuales del realizador Claudio Peláez Sordo, que repite su ejercicio creativo junto a Buena Fe.
El trabajo de Peláez, muy vinculado con la AHS como una de sus aristas, pondera por otro lado la mirada crítica hacia diversos fenómenos del imaginario social. Recién se escuchan los aplausos ante la obtención de su primer Premio Lucas en la categoría canción por el video “Peregrino” de Buena Fe, con el cual recoge desde la emoción lo que significan los santuarios de El Rincón. La mirada fija en el individuo y sus tantos por qué quedó resumida en un material que deviene sintético mini documental.
Regresa el creador a reflejar su probada empatía con el discurso de Buena Fe y se integra, a través de un discurso sumamente humano, para abordar la esencia humana desde la hondura psicológica de un potencial “perdedor”. Con este video, sensible de principio a fin, roza una línea muy delgada ante la deshumanización: se trata del consumo de drogas y sus consecuencias, en la compleja realidad cubana de estos días.
Este es el tema de este trabajo que, más allá de la sensibilidad artística de intérpretes y equipo de realización, sumó el apoyo psicológico de los profesionales del Centro de Deshabilitación y Rehabilitación de jóvenes y adolescentes, junto a familiares y protagonistas de tan dolorosa adicción.
Por vez primera, las voces, rostros y actores son los propios “condenados”, todos en etapa de reanudación de vidas que parecían perdidas. Jóvenes que presentaron con rotunda valentía ante el espectador miedos, fraudes, decepciones y convencimientos de la necesidad de levantarse: todas estas constituyeron las principales emociones atrapadas por una cámara omnisciente que les acompañó en tan difícil trance de evolución.
La calle, espacio abierto, en contraposición, se perfila como símbolo del encerramiento y pérdida del ser humano. Es en ella donde prevalece la violencia física y emocional que significa el acceso al veneno; por el contrario, el entorno cerrado, significado en la casa, se potencia como el lugar para reencontrar las esencias. Hay un tercer cronotopo simbólico, habitado por el intérprete y muchos de los jóvenes participantes, que se proyecta como el sitio elegido para crecer, donde lo plausible es sentirse uno mismo, limpio y enfocado en madurar libre de ataduras. Ese es el entorno participante en que los protagonistas interpretan el tema junto a Buena Fe.
El audiovisual “Para no caer” constituye una experiencia única en la que también los familiares de los jóvenes se integran al discurso visual como respuesta, a que igualmente lo fueron de la historia narrada. La realización del video se tornó, entonces, en ejercicio colectivo, en un taller de trabajo común donde los participantes, a partir de sus experiencias, aportaron ideas sobre qué elementos no podían faltar dentro de la credibilidad de lo contado, qué situaciones resultan propias de las diferentes etapas de un hecho tan grave como es el consumo, y cuán doloroso, por demás, resulta el proceso de la desintoxicación.
Buena Fe contó con los protagonistas del video en el momento de grabación del tema en estudio; también en la jornada de filmación, a la cual se unieron terapeutas y familiares, completándose de esa manera el acto creativo como ejercicio de salud y bienestar.
“Para no caer” es un video clip que no admite estereotipos; lo desgarrador de algunas tomas responde a la narrativa de una dolorosa realidad vivida en carne propia que no tiene excepciones de bolsillo, ni clases sociales, ni divisiones educacionales; es un flagelo que a cualquiera toca, desintegra, descompone, independientemente de la existencia de vulnerabilidades de índole social. Es una obra documental recreada con el valioso uso del primer plano y un cuidadoso trabajo de fotografía, respaldado por una edición que ha ido al detalle, contada desde la verdad.
Como parte de un proyecto mayor, “Para no caer” cuenta con todas las claves posibles para convertirse en video referencial a la hora de abordar el tema del consumo de drogas, sobre todo por la mirada esperanzadora que deja tras sí. La escena final, en que cada uno marca sus días limpios y la posibilidad de encontrarse todos cantando en ese momento el tema, en el cual uno de los protagonistas, incluso, rapea, constituye el mejor sí a la posibilidad de salvar la dignidad, la autoestima, la reconciliación con lo mejor del individuo, aun para quienes en algún momento estuvieron “visiblemente caídos”.
El tema “Para no caer” se abre a la posibilidad de sonreír, al canto, a la sensibilidad, desde un ejercicio audiovisual que ante todo apuesta por el ser humano para ofrecer una respuesta de vida.



