David Blanco: “Si Los Lucas no existieran, habría que inventarlos”

David Blanco es una figura que transita por diversos registros. Si hubiera que definir su impronta, habría que hablar del pop rock, de la mezcla con la música cubana popular bailable, de sus espectáculos caracterizados por un sentido de la teatralidad y la grandilocuencia. Recientemente, en la Gala de Los Lucas, su legado resultó reconocido de forma especial. Sobre ese sello, acerca del trabajo que lo coloca como uno de los artistas por excelencia de la sonoridad y del video clip; versó la conversación que tuvo la gentileza de concederle a nuestra revista.

Mirando hacia atrás, a propósito de su reconocimiento en la Gala de Los Lucas en 2025 por el legado que constituye su obra como artista, ¿qué significado tiene este gesto por parte del proyecto y qué cree que ha sido lo más importante en cuanto aportes de esta plataforma al video clip cubano en general?

Sobre el premio a mi recorrido en Los Lucas, puedo decir que me sentí muy honrado. Conozco el proyecto desde sus inicios cuando yo estaba en grupo Moncada. Rápidamente Lucas se convirtió en la plataforma por excelencia de los realizadores cubanos. Es algo que el mercado nacional necesitaba. Me vienen muchas imágenes, desde los primeros videos clips hasta hoy. Casi todos los años estamos en Los Lucas. Es algo que posee una larga historia. Me alegré mucho cuando este reconocimiento se hizo efectivo. He participado en muchos espectáculos con el proyecto. Hemos hecho cosas mucho más allá, en el plano humano. Recuerdo el viaje al Pico Turquino, la gira por Cuba. Me han tenido en cuenta para ideas de una esencia espiritual. He tenido la suerte de trabajar con Orlando Cruzata y conozco su legado como gran artista. Son personas que entienden bien mi trabajo y disponen de conceptos avanzados de la música alternativa. Es algo que me llena de satisfacción trabajar para el público de Los Lucas. Es el espectáculo musical más importante que existe en Cuba. Junto con Cubadisco.

Su carrera ha sido nominada y premiada en categorías que van desde el rock hasta la música pop rock, pasando por proyectos de fusión y colaboraciones coreográficas, ¿cómo vive usted ese proceso de transitar por tantos géneros y qué busca comunicar cuando se enfrenta a un proyecto diferente de lo que ha hecho antes?

Para mí la música es algo evolutivo. Vengo de una familia de músicos y provengo de un conservatorio. Poseo una formación dentro de lo clásico. Luego transité por lo popular y lo bailable. Soy una mezcla de contextos y de vertientes de aprendizaje. Creo que la fusión ha sido como mi estandarte. En la época en la que comencé todo estaba muy separado. Existían las orquestas de música cubana, el jazz, las baladas, el rock y la música clásica; pero decidí no ponerme límites y usar sonoridades dispares. Esa marca, que se apoyó mucho en el pop rock me permitió llegar a más públicos tanto nacionales como internacionales. Me permitió acceder a escenarios en Europa, Sudamérica, Estados Unidos. Esas colaboraciones me dieron la oportunidad de estar junto a personas que admiraba. Era una mezcla de estrés con alegría. Es un trabajo que conlleva mucho sacrificio, el éxito conlleva mucho trabajo.

Ha trabajado con directores de gran prestigio y de diferentes sellos en cuanto a video clips, ¿cómo es su proceso creativo al colaborar?, ¿llega con una idea muy definida al director o prefiere darle libertad para que interprete su música y construya una historia visual a partir de ella?

Con respecto a los directores he tenido una tremenda suerte. Puedo mencionar a Rudy Mora, Cruzata, Alejandro Pérez, Ernesto Brito, Víctor Binuesa (Vitico), Bilco Cuervo, Felo, Alfredo Ureta, Arturo Santana, Manolito Ortega… No quisiera que se me quede ninguno. Cada uno con sus maneras de pensar. He experimentado todo. Desde trabajar una idea mía hasta ideas conjuntas. He dado también una obra y que ellos decidan lo que van a hacer. Con Alejandro Pérez, puesto que me conoce bien, sucedió que él hizo la imagen del disco La evolución que marcó un antes y un después en mi carrera. El primer disco que produje solo. Nuestro trabajo es conversar mucho y eso es lo que les trasmito a los directores. Les digo por dónde van los conceptos. Creo que esa es la mejor forma en que un realizador puede hacer arte. Soy muy visual, les trasmito las imágenes que tengo. A partir de allí llegamos con los directores a un camino en común. Eso es lo que ha hecho que los jurados nos hayan premiado. Aunque nunca he trabajado para eso. Lo único que pienso es que pongan mucho el video y que el público lo disfrute. A veces no coinciden los gustos del público con los del jurado y está bien que así sea. Es necesario que exista ese balance.

En su opinión, ¿cómo ha evolucionado la realización de videos clips en Cuba y cuál cree que es el poder del formato para potenciar la canción en la era del consumo digital tanto dentro como fuera de Cuba?

Es sorprendente la calidad que están teniendo los videos cubanos. Orgulloso de que eso haya llegado hasta tal punto, porque recuerdo otras etapas en las cuales se trabajaba con el mínimo de condiciones. Tuve etapas de mis inicios en los cuales se quemaba un cartón para lograr una atmósfera de humo. Por ejemplo, Una y otra vez que fue un video que hicimos en Bayamo, donde improvisamos mucho y sin embargo fue una obra que llegué a ver puesta hasta en España. Fue uno de los videos clips más económicos. Creo que el cubano posee una inteligencia y una imaginación que lo llevan a no renunciar al arte que desea hacer por no tener presupuesto. Para nadie es un secreto que en Cuba eso es una limitación si nos comparamos con el mercado mundial. Si Los Lucas no existieran hubiera que inventarlos, esos son nuestros premios MTV, esos son nuestros Grammy. Eso es lo que ha funcionado, lo que ha llegado a la gente. Es difícil estar más de 25 años cada semana en la televisión y todos los años hacer un show y llenar el teatro. Y además ser uno de los programas más vistos y queridos. Hay que quitarse el sombrero.

Después de décadas cosechando éxitos, ¿qué nuevos caminos musicales o visuales le quedan por explorar a David Blanco?, ¿hay algún género que no haya trabajado y que le gustaría hacer, algún director para sus próximos videos?

Siempre hay cosas pendientes. Tengo una agenda en mi cabeza que deseo llevar a cabo en la música. Quiero hacer un proyecto más sinfónico. Otro de jazz band, que en la escuela cultivé bastante. Me gustaría trabajar con alguno de los realizadores jóvenes, que los veo en las redes. Hay una estética comercial que puede darle un toque a algo que sea más conservador. He tenido mucha suerte, ha sido una carrera muy bonita, que me ha permitido compartir con artistas y realizadores en gran parte gracias a Los Lucas. Es una gran historia que sigue. Mis próximos proyectos hablarán.

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