¿Divulgamos en Cuba el videoclip? (a propósito de los casi treinta de Lucas)
Como parte de esta serie de reflexiones en torno al aniversario de Lucas he querido detenerme sobre un tema recurrente en los debates: la promoción del videoclip. No es que en estos momentos existan otros espacios de mayor impacto que las redes sociales; sino que, en mi opinión, aún no se ha comprendido del todo la esencia totalizadora de esta arista del trabajo sociocultural. A menudo creemos que se trata de la televisión, algún que otro evento o gala. Durante décadas, la única divulgación de la obra audiovisual fueron esos medios tradicionales, sin embargo, el cambio de paradigma del universo digital movió los horizontes. A la jerarquización de la institucionalidad le sucedió la presencia de un mercado que se rige por el algoritmo y las ventas. Al presupuesto le sobrevinieron otras tantas mentalidades vinculadas a la noción de rentabilidad. Poco a poco, lo que era algo casi artesanal, hecho con las voluntades resistentes de determinadas cabezas pensantes; tomó forma, creció y se unió a las grandes tendencias globales. En el recorrido de la comercialización y promoción del videoclip cubano, el papel de Lucas fue imprescindible.
