Una reflexión a propósito de los Premios Lucas
Ya se acercan otra vez las deliberaciones de los Premios Lucas y hay un conjunto de tendencias que merecen análisis. Sabemos que el evento recoge como un espejo lo que está sucediendo en el mundo de la realización audiovisual y por ende está dotado de fortalezas y debilidades en tal sentido. Cada semana exponemos una lista de lo más popular y se reflejan las líneas de jerarquización en el consumo. No podemos ser ajenos a “lo más pegao”, pero nos va la vida en el proceso de deconstrucción del fenómeno y en la exigencia de que el videoclip como género no muera, ni mute hacia maneras de hacer que lo dejen maniatado. Sin importar el género predominante, lo que la crítica debería tener en cuenta en cada una de las ediciones de Lucas es la calidad. Y con esto último me refiero, por supuesto, a una categoría tan amplia como contradictoria y subjetiva. Lo que “es bueno” depende del ángulo desde donde se mire, de los intereses, de los contextos, del consumo previo, de los aparatos de promoción…
