El dilema de cierto reparto vacío
He tratado por enésima vez de escuchar uno de los temas más populares del actual reparto para intentar hallarle un sentido más allá del mercado. La intención era que el discurso de la crítica lograse un punto de análisis en el cual el producto se ilumine a través de otra luz. Pero resulta casi imposible. En términos de construcción de lo representado, cierto reparto de éxito padece de una literalidad que no expone ninguna doblez. Me refiero a que el trabajo con el pensamiento más allá del lenguaje es nulo. El cantante dice lo que dice, sin matices, sin que exista una voluntad metafórica. Y no sería un problema si lo que aparece en las letras no fuera —en demasiadas ocasiones— un contenido casi pornográfico. La representación de las relaciones humanas y del sexo en el arte tiene una larga data y no padece de mojigatería. Recuerdo de obras de hondo erotismo que causaron un enorme escándalo en el corrillo de las galerías.
