La huella de Orlando Cruzata
La sonrisa tranquila, el paso seguro, la mente brillante. Así describiría a Orlando Cruzata, una persona que nunca he visto presencialmente. Su impronta, no obstante, ha marcado la realización televisiva de las últimas décadas y estableció un estilo reconocible. Quienes tratamos con él —en mi caso vía WhatsApp— sabemos de su dedicación al proyecto, los desvelos para que todo salga en orden, la tensión entre lo soñado y la realidad. Se ha rodeado de jóvenes y los ha conducido en este camino de la crítica audiovisual, la producción, la dirección artística. Ahora llegan el justo reconocimiento, el aplauso y el signo de aquellos que alcanzan la categoría de consagrados.
