El valor del fuego
Aún está fresca en la memoria esa secuencia de imágenes en la pantalla de mi viejo televisor soviético en los años 90 del siglo pasado. En blanco y negro, de manera rítmica, aparecía un material que generaba sensaciones: melancolía, pérdida, extrañeza, conmoción por lo bello, tragedia, intensidad. «Sentimientos ajenos» de David Torrens se colaba a todas horas. Había algo más que un videoclip en aquel fenómeno. ¿Cómo nombrar lo que no conoces? En esa infancia ya lejana, la voz del artista hablaba de un amor con raíces dentro, de alas que no las detiene el viento y de la propensión a los sentimientos ajenos. En el video: una mujer embarazada usaba una plancha de metal sobre su vientre, quizás intentando aplanar lo que surge con turgencia. Ese detalle marcó una de las escenas más llamativas para aquella mente virgen y sin apenas golpes de la vida, con una visión ingenua e incompleta.
