Fútbol, música e imaginarios colectivos
La realización del Mundial de Fútbol es el momento perfecto para reflexionar sobre la relación que ha tenido el evento global con el género videoclip. Baste decir que, desde Italia en 1990 se comenzó la tradición por parte de la FIFA de lanzar una pieza oficial en cada una de las sedes, con el objetivo no solo de dar a conocer elementos culturales, sino de universalizar valores. Con anterioridad, en los años 80 hubo canciones, espectáculos, símbolos masivos; pero el uso del video como vehículo del deporte tuvo una eclosión a partir de los cambios de finales de dicha década. La globalidad marcó una pauta unitaria en el consumo. De pronto todos querían ver los mismos eventos a la vez, estar en los mismos sitios. El mundo fue otro desde que no estuvo dividido en dos sistemas. Para personas que vivieron en los 80 el panorama era totalmente distinto, recordemos cómo las Olimpiadas se convirtieron en un terreno de guerra fría cultural: Estados Unidos boicoteó la sede de Moscú en 1980, la URSS ripostó en Los Ángeles 1984. Deporte y política siempre han tenido una relación tensa, llena de fricciones.


