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¿Las baladas románticas ya no se cantan?
Un reciente análisis de un videoclip de Danilo Paris para este espacio crítico de Lucas me llevó a una reflexión más allá del producto en sí: ¿qué ha pasado con la balada romántica en nuestra producción musical? Más aún, ¿por qué escuchamos menos ese género en estos tiempos cuando ha habido eras en las cuales las listas de éxitos estuvieron copadas por dicha sonoridad? El cambio cultural de inicios del siglo que corre tuvo un punto de giro hacia mediados de la segunda década, con la eclosión de los géneros urbanos fusionados con ritmos caribeños. El mercado comenzó a privilegiar en las listas de reproducción latinas aquello que estaba en línea con el reguetón y sus derivaciones y, a mi juicio, se inició una etapa de reeducación de los gustos en la cual lo bailable e incluso lo hedonista ocupó un mayor rango. No me refiero con esto de manera despectiva al reparto ni al trap, sencillamente dibujo una tendencia que hizo que otras palidecieran de forma momentánea.
El reparto y su genealogía
Una reflexión me lleva a plantearme las relaciones entre el reparto y sus orígenes sociales. Bourdieu habla del capital simbólico como esa vertiente de la materialidad que no se expresa en su manera toscamente entendida, sino a partir de nexos culturales en la propia esencia de los procesos sociales. Esta contradicción entre materia y espíritu que se da en el arte no reside en una expresión hipostasiada del pensamiento, sino que evidencia la conflictividad material de la vida. Dicho de otra manera: el capital simbólico se manifiesta como una sustancia propiamente conformadora de la materia. En el caso del reparto, hay categorías morales, sociales, culturales que entran en una crisis a partir de su uso ya sea como enunciado o como denuncia. El acriticismo de una porción importante de las producciones reside en la ponderación de estamentos vacíos de significado, pero que disfrutan de una empatía automática en sectores del mercado. El criticismo y la toma de conciencia —si bien se han dado en buena medida— aún apuntan hacia un fenómeno marginal en la centralidad del comercio cultural. Un reparto bastante considerable sigue fórmulas con un marcado tono sexista, donde la violencia y sus derivaciones persisten.
Cosas que ya sabemos, pero debemos retomar
Hay una zona del reparto que se encuentra comprendida entre la fusión y la porción más pura del subgénero donde podemos apreciar buena parte de los fenómenos de corte social que alguna vez fueron inherentes a este ritmo. A saber: la violencia simbólica, el dinero como jerarquización, el consumo y el sexo como pilares justificativos de cualquier tipo de comportamiento. La línea entre arte y su opuesto (cualquiera que sea su forma) se torna aquí muy delgada y apenas la logramos definir a partir de un necesario ejercicio de crítica. Pienso en esto cuando veo el material Yo lo sé que circula en las plataformas bajo la autoría de Nany La Kbra, Ja Rulay y Yomil. Sin puritanismo alguno —quien me conoce sabe que no lo padezco— este videoclip nos dibuja una serie de acciones mediante la secuencia de fotogramas donde se me pierde el sentido del discurso y apenas me llega un golpeteo incesante. Me refiero a la necesidad de esclarecer mediante las herramientas del desmontaje semiótico aquellos significados que subyacen. Incluso cuando, en muchas ocasiones, aparecen de forma “inconsciente” en la obra.
¿Divulgamos en Cuba el videoclip? (a propósito de los casi treinta de Lucas)
Como parte de esta serie de reflexiones en torno al aniversario de Lucas he querido detenerme sobre un tema recurrente en los debates: la promoción del videoclip. No es que en estos momentos existan otros espacios de mayor impacto que las redes sociales; sino que, en mi opinión, aún no se ha comprendido del todo la esencia totalizadora de esta arista del trabajo sociocultural. A menudo creemos que se trata de la televisión, algún que otro evento o gala. Durante décadas, la única divulgación de la obra audiovisual fueron esos medios tradicionales, sin embargo, el cambio de paradigma del universo digital movió los horizontes. A la jerarquización de la institucionalidad le sucedió la presencia de un mercado que se rige por el algoritmo y las ventas. Al presupuesto le sobrevinieron otras tantas mentalidades vinculadas a la noción de rentabilidad. Poco a poco, lo que era algo casi artesanal, hecho con las voluntades resistentes de determinadas cabezas pensantes; tomó forma, creció y se unió a las grandes tendencias globales. En el recorrido de la comercialización y promoción del videoclip cubano, el papel de Lucas fue imprescindible.
LUCASNÓMETRO DE LA SEMANA 13 JUL DE 2026
01 01 07 BEBESHITO
Toketeo
Dir
02 02 11 PAYASO X LEY FEAT ROWELL URBAN BEFOCUS MUSIC & ERNESTO LOSA
Un Tin
Dir
03 04 07 JA RULAY
Dándote To’
Dir
04 03 15 ALAIN PÉREZ FEAT GILBERTO SANTA ROSA
Andaba Solo
Dir
05 05 04 BEBESHITO
Fácil
Dir
06 08 04 DANILO PARIS
Dormida
Dir
07 07 04 YA ICE DILAN FEAT JIPMUSIC GLOBAL, ROBERTO FERRANTE & DJ HONDA
Házmelo Mujer
Dir
08 09 06 WAMPI
La Vida Es Una
Dir
09 ESTRENO 01 DALE PUTUTI & NESTY, SEIKAN ANIKILA
El Doctorado
Dir
1ra semana
10 10 02 CHARLY & JOHAYRON
Principessa
Dir
Estar en el pellejo del otro
He visto con emoción el videoclip Daría de la banda de rock Los locos tristes. Conozco el surgimiento de ellos desde el Mejunje de Santa Clara y los espacios nocturnos de la ciudad. La evolución de este proyecto ha sido sorprendente, desde una presencia casi artesanal han pasado a materiales con un pensamiento y complejidad considerables. En la banda pervive una visualidad nostálgica, que está vinculada a la bohemia santaclareña hoy casi en extinción. Ese es el eslabón que los une con Cuba, a pesar de los cambios de contexto y el paso del tiempo.
Apropiación cubana del Waka Waka
Waka Waka fue un tema que marcó la banda sonora durante el ya lejano mundial de Sudáfrica. Charly y Johayron junto a Los Dele han hecho una adaptación al género del reparto que utiliza toda la simbología del fútbol aterrizada en el panorama urbano de La Habana más humilde. Este videoclip —dirigido por Freddy Loons y que lleva el sello de Planeta Récords— aborda una de las tantas aristas de la penetración global en nuestro país, así como de la porosidad que las redes sociales y la cultura popular le imponen a la música. El deporte deviene plataforma no solo para construir una realidad vinculada a lo externo, sino como una posibilidad para visibilizar nuestra propia verdad.
Lucas después de lucas (a propósito de una reflexión de Cruzata)
Foto: Tomada de Suena Cubano.
Una reflexión de Orlando Cruzata, director y creador del proyecto de Lucas, movió las redes sociales a propósito del aniversario: ¿qué pasará con el relevo? Sí, porque nadie es eterno y, aunque las ideas quedan indisolublemente ligadas a las personas, la voluntad debería aunarse para que continúen más allá de uno mismo. No estoy con esto lanzando una sospecha de desaparición sobre nadie, ni poseo una bola de cristal que evalúe el futuro en materia de políticas culturales, pero sí me parece fundamental preguntarnos no solo por Lucas, sino por todos los proyectos. En un país donde la matriz de producción y circulación de valores mercantiles y de bienes está llamada a un cambio radical, la creación pudiera sufrir procesos que la resignifiquen. Es normal que nada sea siempre la misma cosa, Heráclito habló del perpetuo fluir. Me refiero, en todo caso, al flujo coherente, beneficioso y fértil. Abogo por aquellas aguas que permitan la vitalidad y perpetuación no de lo mismo, sino del núcleo, la idea.
