Los Lucas no es solo un programa de televisión: es memoria, vitrina, escuela y termómetro de la creación audiovisual cubana. Con casi tres décadas de historia, el espacio ha sabido renovarse sin perder su esencia, acompañando a generaciones de realizadores, músicos y públicos.
Conducir este espacio implica asumir una herencia simbólica y una responsabilidad artística que va más allá de la pantalla. Para el joven actor y locutor Ángel Ernesto García Brito, ese camino ha estado marcado por la emoción, el aprendizaje constante y una profunda gratitud. Su historia dentro del proyecto comenzó de manera inesperada, en un momento personal decisivo, y hoy se consolida como parte activa de un equipo que apuesta por la frescura, el riesgo y la identidad cultural.

Sobre su experiencia en Los Lucas, sus retos, aprendizajes y sueños, conversamos.
— Ángel Ernesto, Los Lucas es un proyecto que admiras desde niño. ¿Qué significa hoy para ti formar parte de su conducción?
“Gracias primeramente por la oportunidad de continuar mi historia con respecto a este proyecto que admiro y respeto desde niño y que, como dije en la primera entrevista que me hicieron para su página web oficial, llegó en el momento más necesario de mi vida.

“Significa una altísima responsabilidad y una bendición.
“Comencé justamente “subiendo la montaña”, como narraba la campaña del 2023, y luego pude “lanzarme” en 2024 para probarme a mí mismo que podía aventurarme sin temores. A partir de ahí logré “descifrar” mejor a Lucas en el 2025 y saber que ya en este ciclo 2026 he ganado experiencia y seguridad, gracias a un equipo que cada semana me ayuda a crecer.
“Lucas está en su celebración número 28 y representa a varias generaciones de realizadores y artistas que han formado parte de la capital del videoclip cubano. Para mí constituye un inmenso reto y un privilegio estar hoy entre sus conductores, sobre todo porque por este proyecto han pasado grandes figuras de la actuación y la locución como Edith Massola, Tony Arroyo, Hirán Vega, Luis Silva, Pedro Pablo, entre otros.

“Mi principal referencia sigue siendo Rigoberto Ferrera, por sus ocurrencias, frases y esa forma tan suya de conducer”.
— Tu llegada al programa estuvo marcada por un momento personal muy sensible. ¿Cómo ocurrió ese primer contacto con Los Lucas?
“El regalo de Los Lucas fue muy sorpresivo para mí. Llegó en un momento muy triste de mi vida, porque recién había perdido a mi mamá y necesitaba algo que me ayudara a seguir adelante.
“Me llama por teléfono Pablo Brit, asistente de dirección, que me conocía por trabajos anteriores, y me propone hacer la sustitución de uno de los conductores habituales que estaba de viaje, solo para la gala de nominados del 2023 en Tropicana. Yo no podía creerlo. Fue una inmensa alegría y un verdadero honor”.
— Aquella gala fue transmitida en vivo. ¿Cómo recuerdas ese debut frente a tantos artistas y al público?
“Confieso que ese día, en Arcos de Cristal, frente a muchos de los más reconocidos artistas y realizadores, estaba muy nervioso. Prometí dar lo mejor de mí en homenaje a mi madre.
“Disimular la tensión fue mi mejor arma, porque sabía que no solo los presentes estaban allí, sino que Cuba y parte del mundo podían verme a través de la señal en vivo del Canal Clave.
“A pesar de mi inexperiencia y de la poca visibilidad por las gafas oscuras para leer, nada echó a perder esa gran oportunidad y todo salió mejor de lo que esperaba. Días después, para mi satisfacción, Pablo volvió a llamarme para decirme que Orlando Cruzata quería que yo formara parte oficial del Proyecto Lucas”.

— Ya integrado al equipo, ¿cómo valoras estos dos años dentro del programa?
“Han sido dos años muy importantes de crecimiento en mi carrera junto a Los Lucas, un sueño que desde pequeño veía casi imposible. He tropezado, he aprendido de críticas constructivas y también de alguna que otra destructiva. He mantenido el sentido de pertenencia, la disciplina y la constancia. Agradezco profundamente al director y a todo el colectivo por la confianza, la paciencia y las enseñanzas.
“En lo personal, el programa me ha abierto muchas puertas, me ha permitido socializar con gremios que antes no frecuentaba y he logrado buenos amigos”.
— Has participado ya en tres galas de premiaciones. ¿Qué distingue esa experiencia del resto del programa?
Para mí, haber participado en tres galas es lo más grande que he tenido en mi carrera hasta ahora. En los espacios dominicales de televisión tenemos la oportunidad de conversar “de tú a tú” con los invitados, generalmente con el artista y el realizador del audiovisual, aunque también llegan personas de otras especialidades que enriquecen y profundizan la conversación. Es una excelente fuente de conocimientos.

“En las galas todo se multiplica: se mezclan entrevistas breves antes de salir a escena, presentaciones especiales, sketch, el corre-corre para llegar a tiempo a cada zona del teatro según el guion. Además, trabajamos para dos públicos: el televisivo y el escénico, con salas que superan los 5 000 espectadores. Es algo muy intenso, genera mucha adrenalina y, sin dudas, es lo que más disfruto del Proyecto Lucas”.
— Los Lucas es un espacio de conducción compartida. ¿Cómo ha sido la dinámica con tus colegas?
“Desde que entré al programa comparto la dicha de tener una colega maravillosa como Rachel González, dueña de una gran energía y una vibra hermosa que transmite seguridad. En 2023 también estuvo Elizabeth Cánova, una joven muy preparada y espontánea, de quien aprendí mucho.
“Luego se han ido incorporando otros presentadores que vienen del mundo de la actuación, como Ary Fonseca, Luis Enrique Carrere y Michel Pentón, que nos divierte cada semana. Eso enriquece muchísimo la conducción.
“La dinámica es distinta a cualquier otro programa de televisión. Recibimos las premisas del director y, a partir de ahí, desarrollamos entrevistas desenfadadas, donde cada uno participa según el invitado y las situaciones que se vayan dando. Es complejo, pero el resultado es muy bien aceptado por los “teleluqueños”.
— Estudias dirección audiovisual en la FAMCA. ¿Cómo dialoga esa formación con tu experiencia en Los Lucas?
“Para mí, Los Lucas es una escuela constante. Estoy estudiando dirección audiovisual en la FAMCA y ya he hecho mis primeros pininos en videoclips con amigos directores de fotografía, tanto para mi Compañía de Variedades Lokimundo como para otros proyectos.

“Ver cada videoclip, escuchar a los directores y músicos, conocer sus procesos creativos, amplía muchísimo el diapasón. Es una experiencia que hay que aprovechar al máximo”.
— Cada gala tiene una dramaturgia propia. ¿Cómo asumes esos nuevos retos año tras año?
“Cada gala es diferente, aunque tengan puntos en común. Todo parte de la idea concebida por el director desde la campaña que define cada ciclo. Luego, en el teatro, se construye la escena según esa visualidad, lo que implica nuevos desafíos para los presentadores.
“Puedo decir que cada año voy ganando más seguridad y confirmando que necesito pisar ese escenario y sentir la temperatura de ese público que siempre nos acompaña”.
— Dentro del proyecto, ¿cómo defines tu estilo como conductor y tus referentes?
“Aún estoy en construcción de mi estilo dentro de Los Lucas. Este programa rompe muchas convenciones de la locución tradicional. Cada conductor que ha pasado por aquí ha puesto lo suyo, y eso es fundamental.
“Para mí, Lucas es Rigoberto Ferrera, quizás porque crecí viendo esa etapa y por su especial sentido del humor y su genialidad para crear frases que se quedaron en el pueblo”.
— Finalmente, ¿por qué consideras que Los Lucas sigue siendo imprescindible para la cultura cubana?
“Los Lucas está en su tercera década y sigue fresco y joven. Muestra nuevos realizadores, artistas noveles que cumplen el sueño de llegar a esta plataforma. Es un espacio sin prejuicios, donde todos caben. Es un proyecto vivo, que ahora se expande también a las redes sociales, donde cada día somos más “redeluqueños”.
“La cultura nacional y la televisión cubana le deben muchísimo a este espacio, que valida al videoclip como arte y como reflejo de nuestra identidad y capacidad creativa. Espero, desde mi humilde posición, seguir creciendo dentro de este insigne y necesario proyecto y aportar mi granito de arena a las próximas generaciones”.
La historia de Ángel Ernesto García Brito en Los Lucas es la de un crecimiento que nace desde la emoción y se sostiene en el trabajo colectivo. Su conducción no busca protagonismos vacíos, sino diálogo, aprendizaje y respeto por un legado que sigue latiendo en la pantalla cubana.
En cada gala, en cada entrevista, confirma que la televisión también se construye desde la sensibilidad y la constancia. Y mientras Los Lucas continúa celebrando el videoclip cubano, voces jóvenes como la suya garantizan que ese camino siga abierto, diverso y profundamente nuestro.



