ARTICULOSENTREVISTAS

Soñar la Luz

Alexander

Soñar la Luz

Desde pequeño Alexander González ha permanecido muy cerca de estudios de televisión. Su padre Rafael (Cheíto) González fue un excelente camarógrafo que devino director de telenovelas como Aquí estamos, La cara oculta de la Luna, Amores de verano, etc…Alexander ya tenía desde entonces un patrón que lo inspiraba.

Según cuenta, más tarde su hermano Leonardo González (también camarógrafo), comenzó a realizar videosclip como director de fotografía. “Y aquí hay una historia que hago pública por primera vez…Mi hermano despertó grandemente mi interés por la dirección de fotografía. Recuerdo que hizo un video de la cantante Dayani Lozano y se apareció en mi casa con un cassette y una emoción grandísima, casi me obliga a verlo (risas)”.

”Yo solo veía un video bonito, normal, pero mi hermano parecía un loco, me miraba y decía: ¿viste la luz como entra ahora, viste como se pone todo blanco de repente? ¡Eso lo hice yo! Esa pasión me enganchó al momento y creo que ese fue mi impulso inicial para empezar a investigar y estudiar la luz. Luego ese video fue premiado ese año en los Premios Lucas a Mejor Fotografía.

A partir de ese momento, Alexander inició una carrera como fotógrafo. Su efusión por el arte cobró vida al igual que sus imágenes en movimiento a través del amplio espectro de la cinematografía tanto en series documentales, como telenovelas, películas y videoclips. En este año tiene tres nominaciones en la categoría de Mejor Video Fotografía, con los videos Libre (Eme Alfonso, dirigido por Raulpa, Mola y Nelson Ponce); Tres días (Alexander Abreu y Habana D’ Primera, dirigido por Joseph Ros); y El que siempre soñó (Isaac Delgado y Gilberto Santa Rosa, dirigido por Asiel Babastro).

¿En los videos nominados cómo te ajustaste a los diferentes géneros?

Cada uno fue desde mi experiencia un trabajo bastante fuerte. Siempre llega un punto en el que te sientes súper presionado porque el tiempo se acaba y tienes que lograr el objetivo. Los tres videos nominados son grandes desde su concepción. Hay momentos de risa, de tensiones por las horas que pasamos filmando, y los diferentes estados de ánimo por los que atraviesas. Cada clip tenía directores con muchas ganas de hacer algo grande.

Me ha sucedido que sugiero una luz que funciona mucho con la historia y luego se me exige que el cantante debe verse de otra manera… Porque el tipo de música que produce va dirigido a un público que supuestamente tiene un patrón visual definido. Particularmente trato de conectarme con el cuento sin discriminar género… El contexto sonoro del artista es importante y no te impide hacer un buen audiovisual.

¿Cuál es la función de la fotografía?

Acompañar la historia, darle forma, proyectarla a través de la cámara. Luego entran otros factores como la organicidad que debe tener la propuesta fotográfica, con la historia que se cuenta. Hay que intentar siempre crear una emoción, que nunca sea solo una luz bonita y ya. La fotografía es más cosa que adornar un cuadro, tiene que conectarte emotivamente con lo que se cuenta y despertar interés en cada secuencia que ruedas. Cuando una dirección de fotografía logra esto sin que se separe del cuento, logró su objetivo.

En el videoclip en muy poco tiempo tienes desde el inicio que seducir con la imagen, construir un mundo donde el artista luzca de un modo determinado para que impacte visualmente y dé sensación de ilusión. Tiene que llegarte desde el comienzo. Ello varía según el género musical al que te enfrentas. Cuando un cantante viene y te propone temas como violencia, erotismo, sensualidad, violencia, opulencia, reflexión, etc…el fotógrafo tiene que interpretar y construir una atmósfera al margen que haga que la gente se conecte con una sensualidad determinada o con un erotismo determinado, y no que te venda eso.

Háblame sobre los videos que están nominados…

Tres días tuvo en la dirección de arte a Joseph Ros y Maykel G. Páez. Pasaron días hablando de la historia, estudiando referentes. Un día y cuatro locaciones para la filmación, entra estas la entrada del Barrio Chino. Se contó con un despliegue grandísimo: grúas en la calle, actrices pendiendo del techo. Tratamos de captar la luz de la tarde concentrarnos en lo que queríamos filmar.

En El que siempre soñó, con Asiel Babastro, el tiempo también dio su guerra. Fueron varias locaciones. Hubo una secuencia muy compleja con lluvia en la escalinata de la Universidad. Algunos de los masters se rodaron con lluvia, y valió la pena el esfuerzo. En el trabajo con Asiel hubo una muy buena energía, juntos tenemos gran afinidad profesional, así que es un rodaje que se disfruta muchísimo, punto importante para dar con un buen resultado”.

Por otro lado, Libre, con Raupa, Mola, y Nelson Ponce fue una experiencia muy buena. La energía que me regalaban cada vez que nos reuníamos era adictiva. Estaban muy seguros y muy emocionados por la historia que tenían en la mano. En este caso tenían mucho pensado para resolver en la postproducción, y había que encontrar de alguna manera un equilibrio sobre lo que se filmaba en set y lo que se dejaba para la animación y la postproducción en general. Para mí es casi siempre bastante complicado cuando sucede esa mezcla.

Para mí, el fotógrafo debe moverse y adaptarse hasta que se sienta cómodo, lo normal es que un buen director te haga pensar en el estilo que debe tener el producto. Si desde la visión del espectador te hablo de qué tipo de fotografía prefiero, pues para mí la que está viva, la que tiene carácter, la que atrapa, emociona, inquieta… la que indiscutiblemente narra. Por eso siempre estoy con muchas ganas siempre de contar una buena historia… Ahí donde esté (risas).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

4 × 2 =

7 + 2 =