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La Bella Habana como inspiración

La Bella Habana como inspiración

Con casi diez años en el trabajo audiovisual, Alejandro Reyes nos presenta un videoclip que lo tiene muy feliz: La Bella Habana, de la Camerata Romeu, donde puede reunir sus dos pasiones, la música y las imágenes.

Y es que por combinar estos artes Alejandro comenzó en el mundo de los clips. Por un lado, llevaba la música en la sangre pues estudió violoncelo; por otro se dedicó a la fotografía fija durante mucho tiempo. Pero sabía que algo faltaba para sentirse pleno, a esas imágenes tenía que agregarle movimiento y sonido. “A mis fotos les faltaba la banda sonora”, así es como en el clip encuentra ese medio de expresión que conecta los dos elementos.

Pero el motivo de esta entrevista no es solo para resaltar la obra de Alejandro Reyes sino para conocer de cómo el primer video clip de la Camerata Romeu llegó a sus manos, en un momento donde La Habana coqueteaba con sus 500 años de fundada.

¿Cuáles fueron los motivos para un video de estas características?

La maestra Zenaida Romeu venía con la idea de hacer algo por los 500 años de la ciudad, era algo ya preconcebido. Me vino a ver para llevar a cabo esa idea y una de las primeras cosas que acordamos era que había que crear una visualidad en torno a las piezas que tocarían. En un principio iba a hacer una sola obra y en un momento determinado a través de una sugerencia se decidió hacer una especie de popurrí, entonces mezcló tres obras que de alguna manera abordad tres periodos de la arquitectura habanera.

La primera obra es Camerata en guaguancó que simboliza la contemporaneidad, el tema de Rachel de la Bella de La Alhambra que refleja la República y por último La Bella Cubana, que aborda la colonia.

Definitivamente era un reto porque íbamos a hacer el primer video clip de la Camerata, eran los 500 años de la habana, y además en un contexto donde todo el punto estaba apuntando en una dirección similar. Nuestro caso era ligeramente diferente por el tipo de música pero no queríamos caer en los mismos códigos estéticos, lo cual era difícil. Lógicamente existen algunos estereotipos de lo que significa homenajear a La habana o a una ciudad en particular había que tocar el tema con cautela.

Entonces una de las cosas que se nos ocurrió fue ir a ver al arquitecto José Antonio Choy para que nos diera una visión más profunda de los que representaban los distintos períodos arquitectónicos y cuáles eran los edificios más representativos. En esos criterios más la música que va dictando lo que pasa en la imagen, tuvimos un boceto intelectual de lo que queríamos.

Comenzamos a rodar en la Basílica que además tenía una propuesta visual ligeramente diferente a lo habitual porque quitamos todo el lunetario, iluminamos diferente. Luego, en vcarios días filmamos las imágenes de la Habana, coincidió con unos días que el clima estaba muy complejo y llovía todas las tardes y eso representó un reto adicional, teníamos que jugar con la disponibilidad del clima.

Por supuesto no podía faltar la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asísv pues es la sede de la Camerata Romeu por mucho tiempo…

Obviamente, por eso se decidió hacer el performance de las muchachas tocando dentro de la Basílica pues está muy asociada la imagen de la Camerata a este lugar y eso es algo que nos parecía importante homenajear.

Cómo fueron las conversaciones para determinar el primer video de un conjunto como la Camerata Romeu

A través de una de las fotógrafas de nuestro grupo creativo conocimos a la maestra Zenaida y tuvimos un primer acercamiento donde le había contado que yo había estudiado música ç, de alguna manera eso marcó un elemento que ella tomó en cuenta. Por azares de la vida, nos volvimos a encontrar, ella me dijo su intención de hacer el material audiovisual y yo gustoso acepté.

Tengo que decir también que la carrera de la Camerata y de Zenaida siempre la he seguido desde que era estudiante. Además, creo que ofrecen una música atractiva y contundente, una propuesta diferente. Tiene una serie de valores que siempre me han llamado la atención y con la propuesta del clip me pareció buenísimo. De todas formas, todo eso suponía otro reto, no podíamos quedarnos a medias en la realización, a pesar de que la conformidad absoluta con la realización es muy difícil.

Luego ya fue tener reuniones para determinar las locaciones y decidir cómo serían las filmaciones. El proceso lo disfrutamos mucho. En mi caso, participé en la grabación del tema pues al haber tres obras había que conformar una y hacerle los correspondientes arreglos. Zenaida me dio la posibilidad increíble de estar desde ese momento, cosa que los realizadores no tenemos acceso nunca, inclusive me permitió hacer algunas solicitudes en cuanto al tempo de la música, algunas modificaciones en función de un criterio visual. Es una grabación que antes de la imagen ya está pensada en el resultado visual y facilitó mucho.

Había momentos muy rápidos y nos costaba lograr una buena fotografía porque la arquitectura no es algo que se pueda mostrar de manera atropellada, hay que tomarse un tiempo para apreciarla.

¿Por qué la arquitectura y no otras formas de visualizar la ciudad, dígase la gente o los lugares representativos?

Hay jugaron varios elementos a favor de este concepto. Primero, queríamos distanciarnos de lo que venían siendo una serie de otras donde hacían énfasis en la parte humana del fenómeno y quisimos mantener la distancia. También nos parecía más grandilocuente la presencia de La Habana arquitectónicamente; es decir, le daba un peso más grande a la ciudad.

Si bien la ciudad no es sin las personas, creímos que era importante darle ese peso adicional a la parte que trasciende a través de los siglos. Estamos homenajeando el 500 aniversario de la ciudad, somos parte de ella pero las formas que han perdurado en el tiempo nos parecía mucho más abarcador.

Y que también logra tocar sensibilidades.

Pues sí. A través de la retroalimentación del video es algo que toca alguna fibra en las personas que ni nosotros esperábamos. Nos sorprendió la percepción de la gente, pues tuvimos el miedo de que se viera medio documental por no estar la presencia humana. Hasta ahora el público se siente muy identificado, y resalta que se ve bella y majestuosa La Habana.

Me comentaba sobre la inestabilidad del clima en los días de filmación, pero qué otras complejidades experimentaron durante las misma.

Un videoclip siempre tiene un montón de tropiezos. Usualmente se rueda en un corto tiempo y de manera apresurada. Nosotros tratamos de que no fuera así pero hay cosas que tenían un orden que no podíamos violar. Por ejemplo, el trabajo con drones es muy intenso y tiene regulaciones y permisos, por lo que debes cumplirlas y filmar en los momentos establecidos. Eso agrega un extra de complejidad porque no puedes mover las fechas, si además tienes fecha de entrega y fallas, no tienes muchas posibilidades de retomar el ritmo.

Si amanece un día malo, es un día que perdiste y rara vez se recupera. Durante esos días llovía intensamente todas las tardes, contábamos solo con los horarios de la mañana y no era lo que teníamos planeado.

Lo demás fluyó muy bien: en la Basílica todo estaba muy bien planificado, la Camerata se sabía perfectamente la obra, la intención de los músicos se percibía muy bien, la maestría de Zenaida para dirigir la orquesta, la entrega, la emotividad del momento influyó mucho en el rodaje. Logramos que se viera esa conexión entre la música y las imágenes.

¿De cuánto tiempo en el cronograma de trabajo estamos hablando para la conclusión de este material?

No te podría responder con total exactitud por la cantidad de días en comparación con los tiempos habituales de rodaje de un video. En este caso, rodamos Basílica en una noche – escogimos este horario para que no filtraran luces y tener control de la iluminación- y después tuvimos que esperar los permisos para los drones. Una vez que tuvimos eso fue una semana de filmación en exteriores y veinte día después ya teníamos un primer corte sólido.

La Bella Habana es ese vídeo que la capital y todos los cubanos merecemos, un audiovisual de exquisita melodía con un atinado gusto estético, tal y como nuestra ciudad.

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