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El arte de animar fantasmas

Fernando Almeida

Mis fantasmas

Fernando Almeida tiene solo 20 años y no viene de ninguna formación académica dentro del audiovisual. Con su aprendizaje autodidacta ha realizado documentales, cortos de ficción y tres videos clip con el grupo novel Ruido Blanco. El segundo de ellos, Mis fantasmas, le hace resaltar dentro del panorama de la realización con la sorpresa tener seis nominaciones a los Premios Lucas 2019, dos de ellas en las categorías más importantes del certamen: Mejor dirección y Video del año.

El resto de las nominaciones, igual de merecidas, no sorprenden una vez que observas el trabajo de este gremio de jóvenes artistas: Mejor video rock pop; Mejor video ópera prima; Mejor video animación y Mejor video artista novel. Hoy Fernando nos acerca a las interioridades de su trabajo en Mis fantasmas, tal cual esa radiograbadora que protagoniza su ópera prima en estos premios.

“Mi formación académica proviene mayormente de la Muestra Joven del Icaic, en la que he participado durante los últimos 3 años, ahí he adquirido conocimientos sobre el audiovisual cubano y lo que está ocurriendo actualmente. También he estado en otros festivales como experiencia visual que he ido incorporando a mis conocimientos; hasta que a inicios de este ano decidí presentar algo para Lucas.

”No era nuestra intención concursar en los Premios, pero si queríamos que se viera lo que estamos haciendo. Anteriormente había trabajado con Ruido Blanco, y un día en el techo de mi casa descubro unos artículos de radio antiguos que mi padre tenia y vi que tenían una movilidad agradable. Yo habia salido de la Muestra con una idea en la cabeza, a partir del corto La huida, de Ivette Ávila, realizado en stop-motion; y se me había quedado esa pelusilla de que quería hacer algo con esa técnica. Entonces llame a estos muchachos, me dieron su música y al cabo de un mes y una semana ya tenía el video listo”.

Mis fantasmas es una historia que sucede dentro de una radiograbadora, donde sus componentes se combinan acompasados que, dotados de una personalidad van creando enfrentamientos entre sí, rebeliones contra un orden establecido, síntoma de una inconformidad ante la homogeneidad imperante en su sistema.

“El video es una forma de crítica, quizás todo el que lo vea no lo note, pero lo hicimos desde ese punto, lo que pasa en ese universo que está en el interior de la grabadora habla un poco del trabajo que pasan las nuevas figuras o quienes tienen mucho talento y ganas de hacer. Son ellos una especie de figura diferente dentro de toda esta realidad donde todos los medios son iguales, y donde aquellos que rompen hasta cierto punto les cuesta mucho trabajo luchar por sus vidas y triunfar.

”Para nosotros esa es la lectura principal, aunque pienso que quien vea el video y no lo entienda así no es un fallo, simplemente lo hicimos con la intención de que cada persona que lo viera, ya que es tan abstracto, se llevara su propia lección. Pero siempre hay un mensaje”.

Cuando le preguntas por su equipo de trabajo, la respuesta es sencilla: “Básicamente lo hice todo solo, aunque recibí ayuda de mi hermano pequeño, de doce años, y de mi novia, quienes tomaban las fotos mientras yo animaba. También nos ayudó Alexis Álvarez, director de arte, que me dio consejos; y Leomar González, quien nos brindó su computadora para hacer los renders y finalizar el video.

”Lo más difícil fue trabajar sin programa de animación stop-motion, hicimos un video a ojo: con la cámara íbamos pasando rápido las fotos a ver cómo iba quedando y así fue surgiendo. Tenía una idea en la cabeza que el clip supero gratificantemente, esperaba un resultado normal y me sorprendí realmente”.

Sus otros dos clips, pertenecientes a temas también de Ruido Blanco, exploran distintos caminos de la animación, un detalle que parece distinguirlo dentro de su universo creativo:

“Yo he transitado por muchos procesos dentro del audiovisual: animación, ficción, documental y creo que la idea viene ya con su sello. Pero realmente la animación nos gusta mucho, en cada uno de nuestros trabajos hay una pizca. Aunque yo no me encasillaría, me gusta mucho todo; tengo la esperanza de entrar a la FAMCA y estoy dispuesto a hacer lo que venga. Algo que agradezco de Ruido Blanco es la libertad creativa que me ofrecen, estamos abierto a todo”.

Sobre sus nominaciones en esta edición de los Premios, sorpresa total para él y sus colegas, nos comenta: “Fue algo increíble, estamos muy contentos. Estar en el Video del ano era algo que no esperábamos, pero mucho menos estar nominado a Mejor dirección, eso para mí fue todo un impacto, y es algo que nos ha abierto muchísimas puertas ahora mismo; y creo que la más importante es darnos a conocer en nuestras especialidades.

”Así que ahora vamos a pensar más detenidamente en su próximo trabajo, porque estas nominaciones crean también un compromiso, el hecho de llegar a Lucas el próximo ano es algo que marcara que lo de ahora no ha sido un golpe de suerte. Mis fantasmas fue una experiencia muy bonita de un mes a la que nunca me había enfrentado, y ahí está el resultado que casi que no me lo creo. Pero todo esto es solo un impulso para todo el trabajo que nos queda por desarrollar en lo adelante”.

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