Patricio Amaro: unos videos para toda la vida

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Varios videoclips, un disco por sus 15 años de carrera artística y muchos proyectos más centran la atención de Patricio Amaro durante este año 2020. Atareado, hizo un acto para responder algunas preguntas sobre su trayectoria en el mundo del audiovisual; desde el silencio de su estudio y con ganas de responderlo todo, el autor de temas como Dulce locura y Para toda la vida nos regaló unos minutos de su tiempo.

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La coreografía en el clip: Henry Gual Danza

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Bailar es despertar, hablar sin palabras, pensar los detalles de cada paso. El cuerpo es el trazo carnal sobre el que recae el movimiento. Cada paso simboliza algo. Y cuando el movimiento es en pareja, pues se consigue más, quizás ahí radican los resultados del trabajo de Henry Gual y Yeni Urquiola dentro de los videos coreográficos cubanos. 

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Libre: Una flor de leyendas

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Adscrito al campo animado, el videoclip dirigido por Raupa, Mola y Nelson Ponce para el tema Libre de Eme Alfonso, revela a esta intérprete como una de las más afortunadas en cuestiones de resonancias audiovisuales de sus piezas, gracias a las previas realizaciones a cargo de Joseph Ros para los temas Buscando inspiración y Voy.

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El ritmo en el mundo de Brenda Navarrete

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A Brenda Navarrete siempre le ha gustado formar parte de proyectos porque es una manera de reinventarse. Compartir con otros artistas y conocer nuevas cosas la mantiene viva. “A veces cuando eres la artista principal, te dedicas más a los tuyos, a tus cantantes, a tus músicos, a tu estilo, pero formar parte también de otras sonoridades ─sin dirigir─ es algo que me fascina”.

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Alex Duvall del fútbol a la música

Alex Duvall: del fútbol a la música

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Para todo periodista es muy gratificante cuando una entrevista se convierte en agradable conversación, un espacio de complicidad donde fluyen preguntas y respuestas. Así me sucedió con Alex Duvall, una joven promesa del género urbano en nuestro país. Un apasionado por su trabajo, de una disciplina sorprendente y con un carisma especial.

Aunque el encuentro se pospuso varias veces, la espera valió la pena por eso te invito a conocer un poco más de quien dice que Lo que pasa en La Habana, en La Habana se queda. ¿Será cierto?

¿Cómo fueron tus inicios en la música?

Empecé en la música con 9 años, cuando decidí componer mi primera canción, desde entonces no paré de hacerlo. En ese tiempo practicaba natación y también fútbol. Mi vida consistía en entrenar y crear canciones. Siempre estaba escuchando música para inspirarme y eso me mantenía motivado.

Durante un período intenté hacer cierta conexión con el canto y estuve en un grupo llamado Los Clavelitos, pero comencé a cambiar la voz y me involucré más con el futbol durante 4 años; hasta que lo dejé a causa de una lesión y volví a encontrar la música.

La música la retomé como una forma de salvación, de reencontrarme a mí mismo por el golpe que supuso dejar el deporte. Fue cuando me decidí a cantar de manera aficionada pero siempre preparándome y aprendiendo.

A penas a los 17 años comencé como corista del Chacal y Yakarta, luego trabajé con William el Magnífico. Después de intenté hacer algo en solitario pero aún no era el momento.

Una etapa importante en tu carrera fue el tiempo que compartiste con Habana C ¿qué significó para ti ese período?

Tengo muy gratos recuerdos de ese tiempo. Un día tuve una llamada de Yuly, la directora de la orquesta, quien quería hacerme un casting y escucharme. Yo tenía una mentalidad un poco cerrada y no me atrevía a cantar salsa, pero mi mamá me exhortó a aprovechar la oportunidad para superarme y conocer nuevos estilos musicales, y así poder rodearme de músicos que pudieran aportarme nuevos conocimientos. Comencé una aventura con este grupo en 2014, que me permitió conocer todas las provincias y conectarme con el público.

Llegué a Habana C un poco después del éxito Bailando, pero tuve la oportunidad de participar en otros hit como ¿Quién le dice al corazón?

¿Cuándo decides que ya es el momento de hacer tu carrera en solitario?

A pesar de mi juventud siempre he tenido las ideas claras y con mucho trabajo, entrega y disciplina. Visité a Osmani Espinosa y le presenté mi disco, a él le gustó. Juntos hicimos algunos arreglos a las canciones y actualizamos el lenguaje de los textos a como hablamos los cubanos, a nuestras frases populares.

Haciéndolo fue la primera canción. Luego vinieron más como ¿Por qué no le dices?; Yo sé que te molesta junto al Micha, y muchas otras. Ya en el verano de 2017 pusimos a la consideración del público La resaca no me va a matar, una canción donde quisimos atrapar la esencia del verano. Fue todo un éxito y es una de las que el público más me pide en los conciertos. Olvidando los números en listas de éxitos, en reproducciones en Youtube, etc, lo más importante es la aceptación de mis seguidores.

Un éxito que continúa dándome alegrías es Feliz con él, un dueto con Diván. Considero que las colaboraciones son imprescindibles para cualquier artista. En nuestro caso, Diván y yo tenemos púbicos similares, sobre todo la juventud y las féminas. Nuestra unión propició que sus admiradores se fijaran un poco en mí y viceversa. De ahí la importancia cada artista puede aprender del otro y nutrirse de nuevas experiencias.

¿Qué estrategia utilizas para tus videos clip y cuán importante crees que son en la carrera musical de cualquier artista?

Generalmente siempre quiero probar nuevas cosas, trabajar con un director diferente, porque cada cual te saca una parte de ti que desconocías. He trabajado con Manolito Ortega, Héctor Álvarez, Freddy Loons, Jose Rojas, Charles Cabrera y Felo. Usualmente tengo una idea previa de la canción: en el caso de Puchunguita, hay una melodía de trompetas y en seguida pensé en Mariachi.

Para nadie es un secreto que una canción sin un video es como si le faltara algo. Las personas necesitan escuchar, pero también ponerla imagen y una historia a esos temas y conocer un poco del artista, de su carisma y manera de conectarse con la audiencia. Incluso la canción puede no ser un éxito, pero si el video es bueno, te cambia todo. Prefiero siempre hacerle un video clip a mis canciones, crear personajes e historias que a la gente puedan gustarles: ya sea un mariachi o un motorista dentro del Latinoamericano.

Seguramente de Alex Duvall escucharemos mucho más a partir de ahora, pues se va consolidando como uno de los exponentes más fuertes del género urbano en Cuba. A sus fans les corresponde que cada canción y video no solo se quede en La Habana, pues el talento y la pasión de Duvall merecen ir más lejos como sus ganas de hacer feliz a su público.

Yeny Soria principal

Ser y ser… siempre actriz.

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Yeny Soria

La reconocida actriz Yeny Soria ha vivido la feliz experiencia de ser nominada por segunda ocasión en la categoría de mejor actuación dentro de la entrega de los Premios Lucas. Categoría de reciente inclusión, pero que definitivamente llego para quedarse dentro de las premiaciones al videoclip cubano.

En esta oportunidad regresó para actuar en un clip interpretado por Ivette Cepeda: País, un intenso drama recreado con natural acierto. Soria representa a la más joven de las tres generaciones de féminas que cuentan una sensible historia de lejanías, soledad, abandono; pero sobre todo de amor hacia un recuerdo que al mirar hacia atrás condiciona un presente. Una trama que se cuenta en blanco y negro para que el espectador no se distraiga.

País se cuenta a través de primeros planos y el minucioso trabajo espacial en correspondencia con la cercana interrelación que el sujeto establece con ella. En este caso se privilegian los espacios cerrados como el dormitorio, solo la mesa de comer se advierte en un escenario mayor. Sin embargo, tampoco allí hay entendimiento, por tanto, se convierte en un escenario igualmente opresivo.

Por su parte la luz solo entra por momentos, las ventanas aparecen mayormente cerradas, se carece de sonrisas, solo miradas penetrantes en las que las palabras sobran. Con respecto a esa sensación tensa que prevalece en el clip nos comenta Yeny:

“Fue un trabajo difícil, habia que esbozar la idea de la separación, la lejanía de los afectos. Es muy agudo, ante todo, agradezco muchísimo la oportunidad de actuar en un trabajo de Ivette Cepeda. Es como mi reina, la quiero y respeto por su sensibilidad, y verla actuar —aun cuando no es actriz— es un hecho que sentimentalmente me acerca a ella, al dolor que expreso. Lamentablemente no pude estar en la escena que filmo junto a esa gran actriz que es Odalys Fuentes, quien es mi abuela dentro de la historia. Pero ver las imágenes me llenó de orgullo; soy parte de esa familia de ficción que representa a otras tantas.

”Por supuesto que agradezco que los directores confíen en mi para dar vida a sus personajes, de los cuales me apropio porque se quedan en mí para siempre. En esta oportunidad fueron Laura Carril, Adrián Legra y Danilo García quienes me dirigieron, me sentí como andar en una cuerda floja a la que no le temí porque me tocaron en instantes muchas emociones.

”Tengo un cariño especial por Lucas, por demostrar que un actor dentro de un video contribuye a que el mensaje llegue con mayor cantidad de matices, porque al final los clips son pequeños filmes que no te permiten dudar como Hamlet sino que como actores, la dicotomía siempre es Ser y Ser, siempre actriz.

Blanca Rosa Blanco

Blanca Rosa y el arte como expresión

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Blanca Rosa Blanco es una mujer extremadamente talentosa y bella. Tiene a su público acostumbrado a excelentes propuestas histriónicas, pero recientemente también ha sorprendido con la realización audiovisual.

Su primer largometraje como directora, El regreso, dio paso a pensar en un camino detrás del lente. Para una mujer osada y llena de curiosidades hacer un video clip para la banda sonora de la película no era un imposible. Meticulosamente escogió a la interprete, reunió a un equipo, y luces, cámara, acción… llego el videoclip del tema Siempre estuvo en mí.

El regreso marcó su carrera audiovisual como realizadora. Cómo logró prepararse de un reto como este para la realización de un clip, teniendo en cuenta que son distintos lenguajes.

Del mismo modo que son diferentes los lenguajes del teatro, de la televisión y del cine, lo es el clip. Lo importante para mí es lo que quieras comunicar, utilizando cada uno con sus ventajas y sus limitaciones.

Tienes una película y quieres que se acerquen más a su historia, por lo tanto, usas este lenguaje para venderla como mismo se venden los fonogramas a través del audiovisual de corta duración. Este es un concepto que ha trascendido de lo comercial a lo cultural, pero no deja de ser un género para promocionar intérpretes, fonogramas y audiovisuales. En Cuba es bastante poco explotado, a mi criterio. Me hubiera gustado tener toda la banda sonora de la película y los temas junto al largometraje ¡Para la próxima!

¿Cuáles fueron los criterios para seleccionar al equipo del clip Siempre estuvo en mí?

Es el mismo equipo de la película, y estábamos motivados por las mismas razones. El director de fotografía es Alexander González, la música es de David Blanco, la edición de mi hermano Adrián y yo, que soy una atrevida que suele correr riesgos. Esta fue una producción de Colibrí y con el apoyo del Instituto Cubano de la Música.

En cuanto a la dramaturgia, utilizó el blanco y negro y a la solista en primer plano. ¿Cuáles eran su objetivo con esta estética?

Teníamos claro que usaríamos secuencias del film como referencia; no es un tema aislado, todo lo contrario. Queríamos que siempre que se escuchara se recordara esa relación con la película. Era mi deseo tener a una intérprete sensible, lo menos conocida posible, con recursos expresivos, que respirara emoción en el plano. Esa sensación de soledad en el contraste se hizo posible.

Era lo que quería: buscar los límites, si es que existen, en la emoción de la cantante. Algo que no es común en una sola persona luchando sola con sus herramientas. Para eso no utilizamos ningún recurso: es ella y la canción, es Ana y la historia. David Blanco aparece también y esta del mismo modo atrapado en esa emoción.

En cuanto al uso de los colores, el blanco y el negro para mí denotan la nostalgia, un recurso de cierta sobriedad, sin engaños ni manipulaciones extras.

Generalmente vemos realizadores de clip que dan el salto hacia el cine, en su caso fue al revés. ¿Cómo ve este género en la isla? ¿Le gustaría continuar realizándolo?

No entiendo por qué todo debe tener un orden. Es como tener trillizos –bromea– si de todos modos con un hijo para empezar basta. Yo no tengo experiencia en la realización de videos, a duras penas dos clips forman parte de mi vida; ese no hubiera sido el camino que me llevaría al cine.

Me gusta construir historias con imágenes y el silencio, tanto como la palabra, en su adecuado uso, son muy importantes para mí. Entonces en el clip, las historias vienen de la música. De exigencias en la síntesis y la repetición del plano que se ha convertido en una fórmula que funciona, por eso existe.

En mi caso todo viene por las motivaciones y el reto. Lo que más cerca he tenido

es justamente el cine y la televisión. Del clip solo he sido una seguidora de su crecimiento y respeto a todos los que han logrado una obra a través de él. Me gustaría con más frecuencia experimentar géneros como la música instrumental, el jazz, la sinfónica; pero en el fondo todo eso me lleva al cine de manera inevitable. Tal vez por eso, Ana Ochoa estuvo nominada en Mejor Actuación en los Premios Lucas 2019.

¿Cuáles fueron las expectativas al inicio de hacer este clip y cómo han cambiado tras la nominación a Mejor Canción en los pasados premios?

¡Es inesperado! Siempre es atractivo competir, te mides con esa opinión especializada. Alguna vez fui nominada en Ópera prima, ahora en Canción. Creo que hicimos el clip que merecía este tema hermoso. Estoy muy agradecida por haber tenido esa oportunidad.

Irael Rojas Bolero_Sangriento

Un bolero sangriento, pero sobreviviente

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Ni el morbo de un accidente, ni la descripción del asfalto teñido por la sangre: Bolero sangriento sedujo al público por las imágenes de amor-decepción que describió Buena Fe a través de esa canción.

La trágica muerte de dos amantes, la infidelidad que tras el accidente se descubre y el desasosiego en las respectivas parejas —los exengañados mujer y marido— se cuenta de manera concisa desde el primer hasta el último acorde, sin pausas para coros o estribillos intermedios.

Cuenta su autor, Israel Rojas, que fue ese suceso uno de los casos que conoció cuando estudiaba Derecho. Valor añadido a la canción: una historia realísima.

Sexto tema del CD Sobreviviente (EGREM 2017), Bolero Sangriento apostó por el género homónimo que parece pasado de moda y sin oportunidad ante ritmos más comerciales.

Fue un riesgo que Buena Fe decidió correr y cuyo resultado se revela hoy en la preferencia de un público que convirtió al video clip de la canción en uno de los más vistos en las plataformas digitales, aún sin tener a su favor la promoción en los medios masivos de comunicación. Suerte que no escapó de ser también un clip nominado en la categoría de Video más popular durante los pasados Premios Lucas 2019, en los que por primera vez el género alcanza la simpatía de los televidentes en dicho certamen.

“Decidimos hacer el video (dirigido por Jorge Pentón) porque Bolero Sangriento fue la canción que más caminó de boca en boca —dice Israel—, la que vimos crecer poco a poco, hasta escuchar una plaza llena cantarla”.

La canción es desgarradora, como desgarradores deben ser los boleros. Muestra la dicha y la desdicha, la negación y la resignación, y el adjetivo sangriento no solo se refiere al accidente, sino también a cuánto, tras una desilusión amorosa, nos puede sangrar el alma.

“Aunque Bolero… parece ser un tema que solo habla de amor, roza con temáticas existenciales que nos acechan todo el tiempo como la infidelidad y la accidentalidad”, afirmaría hace un tiempo Yoel Martínez.

Bolero Sangriento no es un tema para describir o hablar de este: es para ser escuchado por primera vez en la más pura intimidad con uno mismo, y descubrirlo en ese espacio donde estamos nosotros y nuestros pensamientos.

Es una de esas canciones que bien podrían ser reproducidas una y otra vez en la soledad de una victrola. Su historia, su melodía, sus imágenes, la convirtieron en una de las imprescindibles del disco Sobreviviente, para sorpresa de muchos —escépticos ante ese género musical.

Quizás la causa de su aceptación en tiempos de ritmos más movidos, y que sea el primer bolero nominado al premio de la popularidad, pudiera encontrarse en los propios versos con que termina la canción:

“Tengo la vida que aún marchita reverdece/ tenías razón cuando afirmaste tantas veces/ que cada cual se llevará lo que merece”.

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Sábanas blancas y La bella Habana: Dos goticas de agua clara

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De entre la tautológica madeja que integran la mayoría de los videoclips que se dedicaron a los 500 años de La Habana se desmarcan un poco obras como la concebida por Joseph Ros para la versión que del conocido tema Sábanas blancas, compuesto por Gerardo Alfonso, hace Omara Portuondo. Aunque dicho video apele al mismo entramado iconográfico que el resto (ciudad, bailarines, festejos carnavalescos), luce un mayor pulido visual de las imágenes, con un prudente destaque lírico para distintivos elementos arquitectónicos de zonas de La Habana Vieja.

Comedido antes que frenético, contemplativo antes que pintoresco, el videoclip articula con éxito un ecuánime y orgánico paralelismo entre la ciudad añosa y la propia dimensión cultural (y patrimonial, por qué no) de la Portuondo. Tal parece que el tema fuera interpretado a dúo entre la intérprete y una ciudad cuya voz se ha solidificado en piedra y metal. El sonido inasible encarnado en formas palpables.

Incluso la aparentemente ineluctable algazara comparcera, que deviene elemento casi obligatorio en todos estos clips, es mirado por los directores de fotografía Alexander González, David González y David Cruz con una discreción que consigue para los niños y adultos danzantes un enaltecimiento digno, un remarque amable. A segura distancia de la caricatura exaltada. Son subrayados como emanaciones de la esencia vital de la urbe, en perenne y favorable simbiosis con sus calles, por las cuales corren como sangre repleta de oxígeno que evitan a la ciudad morir por olvido y ausencia.

Igualmente se singulariza desde su precisa sencillez el videoclip que Alejandro Reyes dirigió y fotografió para la interpretación que del tema La bella Habana hiciera la Camerata Romeu. El relato se reduce conscientemente a una armónica alternancia entre planos de la agrupación en pleno recital, y planos aéreos panorámicos de la ciudad, que resultan una suerte de contemporáneo álbum de estampas cinemáticas.

Se reduce la presencia del elemento humano a la mínima expresión, concentrándose la obra en documentar y cronicar los paisajes arquitetónicos habaneros en su cotidianidad. La ciudad se celebra a sí misma con un inmóvil y ciclópeo baile de salón justo al borde del mar, donde participan todas sus edificaciones. La Camerata le proporciona circunstancial banda sonora a tal danza mediomilenaria, que se otea a preciso vuelo de dron.

La calmada duración de los planos compensa los constantes travellings, evitando el desafortunado efecto de carrusel desbocado que la mayoría de las veces desencadena la utilización de esta tecnología, aun en prematura fase de entusiasmo técnico entre los realizadores cubanos, quienes reparan poco en sus potenciales expresivos y estéticos. Movimiento dosificado por un montaje certero y equilibrado, atento siempre al ritmo musical.